sábado, 5 de diciembre de 2015

Volumen 5 - Capítulo 10

Volumen 5 Capítulo 10
Fijando el camino
Traducido por Sandrasc
Corregido y editado por AM y DaniR



“¡Chwiiik!”
La horda de orcos se acercaba a la fortaleza de los elfos oscuros. Y, aunque en su avance había veces que se interponían árboles y rocas, decenas de miles de orcos consiguieron llegar a la muralla simultáneamente. Los elfos reaccionaron de inmediato:
“¡[Muro de Fuego]!”
“¡[Tormenta de Hielo]!”
“¡[Cadena de Relámpagos]!”
Lava ardiente cubría el campo de batalla, piedras de granizo tan grandes como puños y rayos zigzagueantes caían sobre la horda que se acercaba. Los orcos morían por centenares, pero continuaban lanzándose al ataque oleada tras oleada.
Cuando los orcos consiguieron acercarse lo suficiente a la fortaleza, los elfos empezaron a utilizar sus arcos. Usaban flechas encantadas, las cuales congelaban o cegaban a los orcos al golpearlos.
Multitud de  trampas se diseminaban por todo su recorrido, como fosas que cedían al paso y se tragaban a decenas de orcos de golpe. Pero aun estando los elfos bien preparados, nada podía detener el avance de la horda.
“¡CHIWIIIK!”
“¡ORCOS! ¡ORCOS! ¡ORCOS!”
La ira dirigía la horda. ¡Querían vengarse de todo el dolor, la miseria y las muertes causadas por los elfos! Y, a pesar de toda su resistencia y sus defensas, los orcos llegaron finalmente a la base de la muralla.
“¡Chwiik! ¡Disparad!”
“¡Estamos listos! ¡Chwiik! ¡Fuego!”
Los orcos disparaban flechas contra los elfos. Aquellos que no tenían un arco, arrojaban piedras que habían preparado con antelación. Atacar desde abajo era muy complicado y, además, la puntería de los orcos era muy baja pero, aun así, los elfos sufrieron sus primeras pérdidas.
Desde algún lugar de la retaguardia, los orcos arrastraron un enorme tronco. Varias decenas de orcos lo levantaban y, con el esfuerzo combinado, lograron colocar uno de sus extremos contra la muralla, a modo de escala. Multitud de guerreros comenzaron a trepar por el tronco. Algunos de ellos caían, pero la mayoría de ellos llegaban con éxito a lo más alto.
A lo largo de la muralla estallaron luchas feroces.
Durante esta primera oleada, Weed observaba el combate subido a una gran roca, centrado  en la batalla que se desplegaba a su alrededor. Precisamente, ante sus ojos, los elfos convocaron a varios espíritus elementales enviándolos a la batalla: ‘Kasa, la ígnea’, ‘Undine, la sirena’, ‘Sylph, el vendaval’ y ‘Noum el terremoto’. ¡Aparecieron en el firmamento lanzando hechizos elementales dirigidos a los enemigos del campo de batalla!
En todas partes se veía a orcos luchando. Incluso algunos elfos abandonaban la muralla para emplear tácticas de guerrilla. Objetos diversos relucían, volaban o humeaban y los gritos se escuchaban desde todas las direcciones. Los orcos morían a miles y los elfos por docenas.
“¡Chwiik!”
“¡Karichwi! ¡No puedo esperar más!”
“¡Sí! ¡Ataquemos! ¡Chwiik!”
Desde el comienzo del ataque, Weed y el ejército de su tribu no se habían movido ni un solo paso y los orcos empezaban a impacientarse.
“¡Chwichik! ¡Manteneos a la espera!”
A pesar de que la batalla se alargaba, no había conducido a sus guerreros hacia la batalla. Esto no gustaba a los orcos, pero seguían obedeciendo sus órdenes.
‘Es estúpido ser imprudente en una batalla.’
Weed suspiró frustrado. A pesar de que los elfos oscuros eran ampliamente superados en número, un ataque tan imprudente a la fortaleza le era totalmente incomprensible. ¡Los orcos presionaban sin descanso e intentaban trepar los muros bajo el constante bombardeo de los hechizos enemigos!
Por no hablar de que muchos de ellos estaban resfriados y con la vitalidad reducida. ¡Asaltar una fortaleza tan bien fortificada sin ningún plan de batalla! ¡¿Quién podría ser tan tonto?!
Batallas de tal magnitud requieren de una planificación por adelantado. Si Weed hubiese tenido aunque fuera un poco de tiempo, habría pensado en algo y los orcos ya habrían tomado la fortaleza. En cambio, la horda de orcos estaba siendo diezmada a causa de su propia estupidez y, si no se hacía algo pronto, la batalla tan solo seguiría volviéndose más y más violenta e impredecible...
La escena que observaba Weed no era comparable con la batalla del Fuerte Odein de ninguna manera. La escala era otra completamente distinta y la participación de razas tan diferentes  en el conflicto aderezaba la situación.
‘No hay duda, la iniciativa está en el bando de los elfos.’
Weed analizaba con calma la batalla.
A primera vista, parecía que los orcos ganarían sin ningún tipo de duda. Eran mucho más numerosos y rápidamente habían alcanzado la muralla, escalándola, para unirse a la batalla.
Pero los Elfos oscuros no se daban por vencidos.
Defendían una fortaleza bien fortificada, disponían de un montón de flechas y gestionaban correctamente a las tropas, lo que permitía tanto a magos como arqueros actuar con eficiencia máxima. Además, a pesar de su enorme desventaja numérica, en realidad sólo veinte mil orcos podían participar de forma eficaz en el combate mano a mano.
Tal cantidad de enemigos no era suficiente para abrumar a los elfos. A eso se le añadía que los orcos no podían hacer mucho daño desde abajo, ya que hechizos elementales como los de viento, evitaban que la mayoría de las flechas llegaran a la parte superior de la muralla.
Así, sólo con pérdidas menores, los elfos oscuros eran capaces de repeler con éxito los ataques de los orcos.
“¡Bestias estúpidas!”
“¡Cerdos! ¡En esta muralla encontraréis vuestro final!”
Sintiéndose en ventaja, los elfos ridiculizaban a sus oponentes. ¡Los orcos, enfurecidos por sus burlas, se lanzaban aún con más saña muriendo a cientos!
“¡Chwiik!”
“¡Tú! ¡Cobarde! ¡Una vez que suba allí veremos quién va a encontrar su final! ¡Chwiik!”
Los orcos trataban tanto forzar la entrada enemiga como conseguir un punto de apoyo en la muralla, lo que fuera con tal de penetrar las defensas de los elfos, pero no conseguían nada. En la primera mitad de la batalla, la horda sufrió grandes pérdidas. Más de cuarenta mil orcos habían muerto. En cambio, los elfos sólo habían perdido unos pocos cientos de combatientes. Había sido un buen comienzo para ellos, pero aún era demasiado pronto para celebrar la victoria. Todavía quedaban un montón de orcos con vida.
Para asegurar su ventaja todavía más, unos pocos cientos de elfos enfundados en túnicas se reunieron en una de las torres. Agitaron las manos, susurraron algo y finalmente exclamaron al unísono:
“¡[LLAMAS]!”
Una enorme avalancha de fuego salió disparada desde la torre. ¡Era tan fuerte, que incluso Weed, a bastante distancia como estaba, sintió el calor en la cara! En un solo momento la llama envolvió y redujo a cenizas a miles de orcos.
“¡¿Chwik?!”
“¡Chwiik! ¡Chwik!”
Pero incluso tras ser testigos de una exhibición de tal magnitud, los orcos no perdían su espíritu guerrero. Mantenían firmes sus constantes oleadas, aunque algunos de ellos mostrasen una expresión asustada. Pero su confianza en una victoria rápida había desaparecido.
En ese momento, Weed dio un paso adelante.
‘Este es el momento que esperaba.’
Se dio la vuelta y miró a los orcos que se encontraban a su espalda.
“¡Chwichwiik! ¡Ahora es nuestro turno!”
“¡Ka... Karichwi!”
“¡Es poco prudente, chwiik!”
Hacía apenas unos momentos estaban ansiosos de unirse a la lucha. Pero ahora la sugerencia de Weed se les antojaba una locura.
“¡No! ¡Chwiik! ¡Confiad en mí!”
Diez mil orcos, liderados por Weed, se trasladaron a la primera línea de batalla. Mientras, el resto de orcos junto con sus Jefes les facilitaban un camino despejado. Llegaron rápidamente a la fortaleza para unirse a la lucha, ¡sin ser golpeados por los hechizos ni una vez! Los elfos oscuros se habían quedado sin maná y ahora esperaban que se regenerase.
Por fin había llegado el momento que Weed esperaba.
“¡Adelante! ¡Atacad! ¡Chwiiik!”
El desproporcionado cuerpo de Weed subió con facilidad por el tronco y en tan sólo unos pasos estaba en la muralla balanceando su alabarda.
Los elfos oscuros eran famosos por tener una aguda visión, gran maestría con el arco y movimientos rápidos; y muchos de ellos eran capaces de usar magia elemental. Pero su maná se había acabado, los arcos no eran de mucha utilidad a esa distancia y no había mucho espacio para moverse en una muralla tan llena de gente.
Weed se precipitó hacia un gran grupo de elfos. Sus ataques mataban a un enemigo tras otro. Los orcos que habían conseguido seguirle en la escalada, le cubrían las espaldas.
En combate cuerpo a cuerpo, los elfos oscuros usaban espadas cortas y estoques, por lo que no eran capaces de proporcionar una resistencia decente contra los orcos una vez que éstos se les presentaban frente a frente. En unos pocos minutos, Weed y sus guerreros mataron a más elfos que todos los demás orcos combinados desde el comienzo del asalto.
Finalmente, parecía que los orcos serían capaces de obtener una cabeza de lanza sólida en la parte superior de la muralla pero, de repente, Weed y sus guerreros ¡saltaron de la muralla!
“¡[Muro de Fuego]!”
El lugar en el que Weed había estado luchando hacía un momento quedó envuelto en llamas.
“¡U-a-un-argh!”
“¡Quema! ¡CHWI…!”
El hechizo, proyectado por los magos elfos, afectó no sólo a los orcos, sino también a los elfos oscuros que estaban cerca. A diferencia de los seres humanos, los elfos son muy racionales y no dudaban en sacrificar a unos pocos para salvar a muchos otros.
Después de esperar a que terminasen los efectos del hechizo, Weed escaló de nuevo la muralla y se metió en la pelea. Dondequiera que viese a los orcos bajando la salud de los elfos de forma significativa, iba corriendo allí inmediatamente y así acabar con ellos. No le importaba usar a sus compañeros orcos como escudos, así que frecuentemente se valía de ellos para escapar de hechizos de fuego mortales. Al mismo tiempo, ordenaba a los guerreros de su propio ejército retirarse cuando era necesario.
Sólo había un pensamiento en la cabeza de Weed:
‘Tengo que utilizar a los 400.000 orcos al máximo.’
¡Su táctica consistía en centrarse en las zonas debilitadas y utilizar a los orcos para cubrir así su retirada! Poco a poco fue ganando experiencia, aunque muchos elfos oscuros morían a manos de otros orcos. Durante la primera hora de la batalla, se encargó de más de un centenar de elfos; añadiendo las muertes conseguidas por los orcos de su grupo, el resultado final era aún mejor. Y, a pesar de que no tenía tiempo para comprobarlo, estaba seguro de que su reputación entre los orcos se había elevado significativamente.
Mientras que las pérdidas de los orcos superaban las setenta mil, las de los elfos oscuros se contaban en poco más de tres mil individuos.
Es hora de acabar con esto...
Todavía quedaban unos siete mil elfos defendiendo la fortaleza, aunque la mayoría de ellos estaban heridos y cansados. Aguantaban gracias a la protección de la muralla; no obstante, todos ellos eran sin duda alguna grandes arqueros. Si las cosas seguían así, podrían terminar aguantando gracias a sus increíbles habilidades con el arco y conseguir la victoria final.
“¡Seguid así!”
“¡Machacad a los elfos! ¡Chwiik!”
Los orcos que se arremolinaban bajo las murallas de la fortaleza esperando su turno para escalar por el tronco, gritaban emocionados animando a los compañeros guerreros que peleaban sobre sus cabezas. Entonces, un orco sobresalió entre la multitud de los que luchaban a brazo partido, quedándose quieto por un momento muy cerca del borde de la muralla.
“¡Oh, es él!”
“¡El más feo!”
Ambos bandos, tanto orcos como elfos oscuros dirigieron sus miradas a Weed. Y él, en lugar de volver a la batalla, ¡saltó de la muralla y se dirigió a las puertas de la fortaleza! Los orcos, aun a pesar de estar apelotonados alrededor de los muros, se apartaron de forma respetuosa para que pudiera pasar.
Mientras caminaba, Weed asió la alabarda con la mano izquierda y sacó una pequeña figura. Se trataba de la estatuilla en forma de liebre: una de las cinco obras magníficas de pequeño tamaño que había esculpido.
“¡[Destrucción de escultura]! Que aumente mi [Fuerza].”
La estatuilla de su mano se rompió en mil pedazos y el todo el cuerpo de Weed empezó a brillar.
Has usado [Destrucción de escultura].
¡Dolor y tristeza invaden tu corazón después de la destrucción de una de tus obras magníficas!
[Arte] se reduce permanentemente en 5.
[Fama] se reduce en 100.
Durante 24 horas, tu estadística de [Arte] se suma a tu [Fuerza] en una proporción de 1 a 4.
[Dominio de la escultura] aumenta un 0,1%


Sus más de mil puntos de [Arte] se habían convertido en puntos de [Fuerza]. ¡Y multiplicados por cuatro!
“¡¡CHWII-I-IK!!”
Weed gritó y agarró la alabarda con todas sus fuerzas. Todo su cuerpo bullía de un poder desmesurado y abultadas venas cubrían unos brazos enormes. Con esta apariencia, Weed no se parecía en nada a una persona refinada que fuera capaz de entender el arte de la escultura.
Weed se acercó a las puertas y las golpeó con su alabarda.
¡Klaaang!
La alabarda se rompió en mil pedazos cayendo de sus manos.
“¡¿Chwiik?!”
“¡Chwichwichwik!”
Los orcos circundantes lo miraron esperanzados. Weed cogió la alabarda rota y continuó golpeando brutalmente las puertas. A cada golpe iban apareciendo más y más grietas, hasta que finalmente cedieron cerca del décimo impacto y cayeron hacia el interior.
“¡CHIWIIIK!”
“¡Las puertas han caído, chwiik!”
Los orcos gritaban excitados. Entonces tres elfos cercanos se lanzaron a cerrar la brecha rápidamente.
“¡No dejéis que pasen los orcos!”
“¡Reconstruidlo! ¡Construid un muro nuevo!”
“¡Usad la magia! ¡Debemos resistirlos!”
Los tres elfos atacaron a Weed con sus lanzas. Necesitaban deshacerse del enemigo lo más rápido posible para así dejar espacio a los magos y poder tapar la puerta.
“¡Muere!”
Hacia Weed se dirigió una lanza bien afilada pero, con un ligero movimiento de su brazo, desvió el arma del oponente hacia un lado.
“¡Todos juntos! ¡Atacad!”
Simultáneamente, tres lanzas se dirigieron hacia el mismo punto, pero Weed ya no estaba allí. Incluso con la armadura pulida y la ropa planchada, si recibía esos tres ataques, su salud habría caído a un nivel crítico. ¡Claro que su equipo era completa basura!
Durante todo el tiempo que Weed había pasado transformado en orco, no había sido capaz de encontrar o recibir como recompensa algo decente. Y era reacio a gastar dinero en la compra o creación de nuevo equipo. Además, debido al aumento del tamaño de su cuerpo, era necesaria mayor cantidad de materiales para crear una armadura apropiada.
“¡Chwiiik!”
Por tanto, lo único viable era evitar los ataques enemigos. Tras usar su fuerza abrumadora para desviar el siguiente ataque combinado elfo, Weed se lanzó al ataque. La salud del elfo del medio había caído a la mitad, pero Weed tuvo que esquivar de un salto el nuevo ataque de las otras dos lanzas.
Weed peleaba al máximo de su habilidad y, mostrando una destreza admirable, esquivaba por milímetros las lanzas de los oponentes. Usaba todos sus conocimientos, tanto lo que le habían  enseñado como lo que había aprendido por sí mismo. Cada uno de sus movimientos estaba lleno de fuerza y ​​armonía. Como resultado, cuando llegaron los primeros orcos a la brecha, Weed ya había vencido a los tres elfos y conquistado la entrada.
Weed sonrió felizmente a sus hermanos y utilizó el [Rugido del León]:
«¡ORCOS! ¡Chwichwiik! ¡ATACAD! ¡DESTRUID! ¡SAQUEAD! ¡MATAD!»
Has usado [Rugido del León].
El [Espíritu Combativo] de las tropas aliadas cercanas aumenta en 200%.
Desaparecen todo tipo de confusiones.
[Liderazgo] aumenta en 195% durante 5 minutos.


¡Los orcos, que desde el principio de la batalla habían sufrido grandes pérdidas, retomaban el ataque con fuerzas renovadas!
“¡Chwiiik!”
“¡A la batalla! ¡Chwiiik!”
La horda penetró en la fortaleza a través de las puertas destrozadas. En esta situación, los elfos oscuros no tenían ninguna oportunidad, así que se vieron forzados a retirarse hacia su poblado. El camino hacia dicho poblado estaba plagado de trampas, y los orcos que trataban de perseguirlos pasaron por un mal momento. Una vez más, como en el comienzo de la batalla, morían a cientos o, incluso, a miles.
Pero, a pesar de todas las trampas, magia y flechas de los elfos, ¡los orcos seguían avanzando! Ahora que la batalla se acercaba al centro de la aldea, los elfos en retirada habían creado otra línea de defensa. Por el momento se mantenían firmes, pero no eran capaces de imaginar lo que harían cuando las principales fuerzas de los orcos llegasen.
“¡Oye, es mío!”
“¡Yo lo he cogido primero, chwiik!”
Algunos orcos habían comenzado a saquear las viviendas. Weed lo miraba todo con lágrimas en los ojos. Aunque los elfos no tuvieran grandes cantidades de oro o de plata, guardaban ciertas piedras preciosas, frutas y pieles de animales muy raras. ¡Vendiéndolo todo, seguro que ganaba un montón de dinero!
Weed sufría de una envidia terrible, pero no podía quedarse y participar en el saqueo. En primer lugar, tenía que completar la misión de la Orden de Freya: ¡Entrar en el templo! ¡Tan rápido como le fuera posible! Pero el Templo de los Nigromantes se encontraba en un acantilado muy escarpado.
Mientras los orcos lanzaban su feroz batalla contra los elfos, Buren, Becker, Hosram, Dale y el resto de los soldados escalaban lenta y cuidadosamente por el otro lado. Incluso antes de comenzar la batalla, Weed había planeado la ruta y ordenado escalar por ahí.
“¡Uff!”
“¡Ánimo!”
Los soldados se apoyaban mutuamente y poco a poco escalaban la montaña. Como Weed carecía de un equipo especial para esta ocasión, sólo podían contar con su propia [Fuerza]. Teniendo en cuenta que los guerreros iban subiendo por los pelos, los débiles sacerdotes de Freya veían la muerte a cada paso.
¡El único en quien podían confiar era en Tori, el Señor Vampiro!
Estaba transformado en un murciélago gigante y observaba con atención a los soldados para que ninguno de ellos cayese a una muerte segura. Incluso el Caballero Esqueleto ayudaba los exhaustos soldados.
Mientras duraba la escalada, si un solo elfo oscuro pasase casualmente por encima de ellos, estarían en problemas. Pero todos los elfos se encontraban distraídos con los orcos que atacaban sus murallas, por lo que los soldados lograron llegar a la cima del acantilado sin problemas.
“¿Ya? Por fin.”
Weed estaba esperándolos en el lugar acordado.
“Estamos aquí. No ha habido pérdidas. ¡Ya no tenemos de qué preocuparnos!”
Buren golpeó formalmente su pecho, pero Weed no las tenía todas consigo.
‘Confío más en los orcos.’
A pesar de lo tontos que eran los orcos, ¡disponía de gran cantidad de ellos y no era su misión preocuparse por sus pérdidas! En cambio, debía tener cuidado de no perder ni un solo Caballero, soldado o sacerdote.
‘Si mueren, perderé la oportunidad de obtener la recompensa del Rey.’
“Daos prisa. Estad en guardia. Nos dirigimos al Templo de los Nigromantes.” –dijo Weed.
Acompañado por el Caballero esqueleto y el Señor vampiro, Weed siguió adelante.
“¡Chwiik! ¿Quién demonios son estos?!”
Cuando se encontraban con algún orco, Weed gruñía:
“Estos son mis prisioneros. No los toquéis. ¡Chwiik!”
“Ha capturado humanos. Estoy celoso. ¡Chwiik!”
Gracias a que Weed había mantenido la transformación en orco, era capaz de solucionar con facilidad todos los encuentros aleatorios.
Cuando llegaron al templo, vieron elfos muertos en la entrada. Weed, junto con sus soldados, se precipitaron en el oscuro interior del templo. Debía darse prisa: no podría completar la misión si los orcos mataban a los nigromantes antes que ellos.
El ambiente dentro del templo era siniestro y muy pesado. Los oscuros pasillos apenas estaban iluminados por tenues antorchas.
“¡Chwiiik!”
En la lejanía se escuchaban los gritos de los orcos y el ruido de las espadas entrechocando. Sin duda, los orcos y los elfos oscuros mantenían una gran batalla.
“Daos prisa. Tiene que ser ahora. ¡Preparaos para la batalla!” –ordenó Weed a sus soldados.
“¡Sí, señor!”
El grupo avanzó rápidamente. Durante la marcha, en los túneles vieron muchos objetos brillantes, pero ninguno de los soldados desaceleró.
‘El objetivo principal es completar la misión de la Orden de Freya.’
Como fantasmas, salieron desde un estrecho pasillo a un vestíbulo amplio. Justo en medio del salón, varias docenas de elfos y orcos peleaban.
“¡Chwiik!”
"¡Defenderemos esta zona!”
Viendo una situación tan conveniente, Weed exclamó:
“¡Que nadie escape! ¡Matadlos a todos!”
Los soldados bloqueaban el camino mientras los sacerdotes, levantando sus manos, lanzaban un hechizo:
“¡Por la belleza de la Diosa que ciega a todos los hombres! ¡[Cegar]!”
Sorprendiéndolos, cegaron tanto a los orcos como a todos los elfos que se esparcían por los alrededores. Al mismo tiempo, Van Hawk y Tori se lanzaron hacia ellos y, en menos de un minuto, ¡no quedaba nadie vivo!
Esquivando cadáveres, Weed y sus soldados llegaron al final del pasillo. ¡En la pared colgaba un mapa a gran tamaño de las Montañas Yuroki! La fortaleza de los elfos oscuros estaba marcada por un punto negro y, un poco hacia el este, había otro punto, éste en rojo.
“¡Tori, el Señor Vampiro! ¡¿Qué está haciendo aquí?! Al final ha sucumbido a los humanos...  ¡a los fieles sacerdotes de Freya!”
Varios nigromantes, todos ellos ataviados con ropajes oscuros, no podían contener su sorpresa. Eran doce en total, y todos y cada uno de ellos sostenía un bastón fabricado de huesos y perlas, imbuido de magia oscura. Weed canceló la [Transformación Escultural] y dio un paso adelante.
“Nigromantes, este lugar va a ser vuestra tumba.”
Mientras hablaba, el Caballero Esqueleto y el Señor Vampiro se colocaron en los flancos. Los sacerdotes habían preparado sus hechizos y los Caballeros tenían elegidos a sus objetivos. La magia más poderosa que tenían los nigromantes era la resurrección de los muertos vivientes.
¡Eran capaces de convertir los cadáveres en esqueletos, vampiros, zombis o, incluso, en monstruos más poderosos!
“Los siervos de Freya... han destruido nuestro trabajo.” –dijo amargamente uno de los nigromantes.
No había cadáveres cercanos aunque, de todos modos, los cuerpos de orcos y elfos que yacían en la distancia no serían de ninguna ayuda contra un grupo tan grande.
Era evidente. Los nigromantes aceptaban su derrota y estaban dispuestos a morir sin luchar.
“Claramente, eres superior a nosotros. Y has llegado en nuestras horas más bajas.... ya no seremos capaces de devolver la insignia perdida a su sitio...” –dijo uno de ellos inclinando la cabeza.
“¡Barabol!” –exclamó lamentándose otro de los nigromantes.
“Jamás he creído en la Divina Providencia, pero si esto es lo que debe ocurrir, entonces he de morir. Estoy listo.”
El nigromante se acercó lentamente y se arrodilló frente a Weed.
“¡Barabol! ¡Aceptamos tu voluntad!”
El resto imitó a su líder y se arrodillaron. Estaban tan cerca que los Caballeros reales podrían decapitarlos en cualquier momento.
“Espero que en vuestras próximas vidas evitéis la maldad.”
Weed desenvainó la espada. Sólo faltaba un movimiento para decapitarlos y completar la misión de la Orden de Freya, pero...
‘Un momento... Algo está mal...’
Weed recordó los últimos acontecimientos. ¡Tras terminar la estúpida misión en la que había conseguido la profesión de Legendario Escultor de Luz Lunar, Weed siempre buscaba las trampas! Y ahora algo olía a quemado...
‘El nivel de dificultad parece el apropiado...’
La dificultad era ‘B’, al igual que en la misión de Tori. La búsqueda había requerido de todas sus habilidades para poder terminarla. Y hasta cierto punto lo entendía: para llegar a los nigromantes había tenido que pasar por un orco y detener a los elfos oscuros, lo cual no era una tarea fácil.
‘Pero… ¡¿por qué aceptan sus muertes con tanta tranquilidad?!’
Weed estaba confundido. Quería matar a los nigromantes y así terminar con un montón de misiones encadenadas. Al regresar victorioso, recibiría una recompensa mucho más interesante.
Además, sus ojos brillaban codiciosos. Todos y cada uno de los nigromantes sostenían un bastón fabricado en hueso repleto de perlas.
‘Sus objetos son, como mínimo, raros… si los subastara, el precio de salida serían de un millón de wons... y quizás tengan efectos adicionales... el precio seguro que aumenta un montón...  además no es que sólo haya un par de ellos…’
Weed tragó saliva. Apretó firmemente su arma y se lanzó hacia Barabol ’el nigromante’. Un tajo y fuera problemas… pero la sensación de que algo iba mal no desaparecía.
¡Thud! ¡Thud! ¡Thud!
Se oían ruidos de pasos sobre sus cabezas. No quedaba mucho tiempo. Weed envainó la espada.
“Habla, nigromante. ¿De qué insignia estabas hablando? ¿Y qué entiendes por Divina Providencia?”
Un jugador normal habría terminado la búsqueda de la Orden de Freya con rapidez, pero la sospecha de que algo iba mal daba vueltas en la mente de Weed.
“¡Weed! ¡Destrúyelos, esa es la voluntad de la diosa Freya!” –exclamaron los sacerdotes.Aunque, debido a la confianza que tenían en su líder, se calmaron rápidamente.
Barabol levantó la cabeza y le preguntó:
“¿No vas a matarme, siervo de Freya?”
“Yo no soy un siervo. Responde a mis preguntas. ¿O debo mataros ahora?”
“Nosotros... de todos modos no nos vas a creer. Vamos, siervo de Freya, ¡mátanos! ¡Te maldeciré hasta cuando arda en las llamas del Infierno!”
“...”
Las ansias de decapitar a este nigromante engreído crecían de nuevo, pero Weed se contuvo y dijo con voz tranquila:
“Te voy a dar una oportunidad. Una oportunidad de ganar mi confianza. Si dices la verdad, haré un esfuerzo para creerte.”
“¿En serio? ¿Lo juras?”
“Sí. Pero mi promesa es escucharte, no dejarte con vida.”
Barabol miró a sus compañeros arrodillados y empezó a contar su historia.
“Ya que me has dado esta oportunidad de vivir, te lo contaré todo. ¡Recuerda que te has comprometido a creernos! El mundo tiene una impresión equivocada sobre Barr Khan Demoff. Estudió nigromancia y se le reconocía como un gran mago, pero...”
De joven, Barr Khan fue un mago muy activo. Un genio, reconocido por todo el continente. Un buen día empezó una investigación sobre la vida eterna. Quería comprender el por qué muere la gente, y así descubrir una cura para los pacientes con enfermedades terminales.
Sin embargo, Shire, su discípulo, odiaba a todo el mundo. Como su maestro confiaba en él, no le fue difícil conducir a Barr Khan hacia la oscuridad utilizando tanto mentiras como hechizos oscuros. Así, a partir de un deseo bueno como era el curar todas las enfermedades y prolongar la vida, ¡surgió un ejército de muertos vivientes! En su locura, Barr Khan condujo a su ejército no-muerto por todo el mundo, destruyendo ciudades enteras. Contaba además con el apoyo de Shire, que forjaba pactos con todos los poderes oscuros del continente.
Muchos se vieron forzados a unírsele en su locura. Mi maestro, que murió en una de las batallas, no fue la excepción. Sin embargo, cuando Barr Khan fue finalmente derrotado y su ejército dispersado por todo el continente, tuvimos la oportunidad de meditar sobre nuestras próximas acciones.
En uno de los templos de Belcebú encontramos un manuscrito y descubrimos la verdad sobre estos acontecimientos. Y ahora queremos que todo el mundo sepa lo que realmente sucedió. Así liberaremos a Barr Khan de sus oscuras ataduras y castigaremos a Shire.
¡Ding!
Has completado la misión [La rebelión de las Fuerzas Oscuras en las Llanuras de la Desesperación].

Los nigromantes, considerados como malvados sin par, han resultado ser inocentes. No tratan de vengarse del mundo, sino corregir sus errores del pasado
Recompensa:
Recíbela del Alto Sacerdote de la Orden de Freya.


Weed sonrió.
‘¡He terminado la misión! Y ni siquiera tengo que matarlos.’
En la misión de la copa de Helian y la Corona de Fargo, había necesitado regresar a la Orden de Freya para completar la misión. En este caso, se había completado directamente, por lo que Weed estaba contento.
Pero, ¡justo después se dio cuenta!
‘¡Maldita sea!’
Weed pateó una piedra cercana con todas sus fuerzas.
‘¡Los objetos!’
Se habría apropiado de todo el equipo de los nigromantes si los hubiese matado. ¡Bastones de hueso, collares mágicos y, posiblemente, más cosas! ¡Equipo que se podía vender a los jugadores con personajes de mago! Conseguir un equipamiento así era considerado como un gran éxito… ¡y había doce!
‘¡Idiota! ¡Por mostrar un poco de compasión has perdido un montón de dinero!  ¿¡Por qué, por qué!? Tanto dinero...’
Mientras Weed se recomía de dolor, Barabol continuó hablando:
“Vinimos aquí, a las Llanuras de la Desesperación, e hicimos una alianza con los elfos oscuros para capturar a Shire. La última vez, cuando el ejército de muertos vivientes fue derrotado, se las arregló para escapar. Y desde entonces se ha dedicado a reunir un nuevo ejército de muertos vivientes. A pesar de que no es, ni de lejos, tan poderoso como el antiguo, cuando los dirige un mago oscuro se convierten en una fuerza formidable. Además, temiendo ser perseguido hasta la muerte, decidió quitarse la vida para lograr la inmortalidad. ¡Se ha convertido en un Lich! Un ejército de no-muertos, liderado por el mismo que causo un desastre de dimensiones apocalípticas en el pasado, está aquí ahora, en las Llanuras de la Desesperación. Para ser capaces de detenerlo, tuvimos que rogar la ayuda de los elfos oscuros. Estuvieron de acuerdo en ayudarnos porque así garantizaban su propia seguridad. Esta fortaleza tenía que haber sido el principal obstáculo en el camino del ejército de muertos vivientes. ¡Debemos unirnos para detener esta nueva amenaza! Necesitamos tu ayuda.”
¡Ding!
Nueva misión: [La legión de muertos vivientes de Shire].

¡Un secreto que había permanecido oculto en todo el mundo! Fue Shire el causante de todos los desastres atribuidos a Barr Khan Demoff. Tras ser derrotado en aquella famosa batalla, había desparecido parar regresar ahora con un ejército de no-muertos recién creados.
Para sobrevivir, orcos y elfos oscuros deben dejar su hostilidad mutua y permanecer unidos contra el ejército de muertos vivientes del mago oscuro. Reúne ambas fuerzas y repele los ataques del ejército inmortal de no-muertos.
Dificultad: A.
Recompensa:
Libro de Barr Khan.
Restricciones:
La legión de muertos vivientes comenzará el ataque en 30 días.


¡Rango de dificultad ‘A’! Weed había completado la misión y recibido la siguiente en cadena. ¡Una batalla contra el ejército de muertos vivientes! Sería un gran acontecimiento para todo el continente. Por otra parte, ¡nadie en el juego había recibido nunca una búsqueda de dificultad tan elevada! En parte, por las condiciones tan especiales que se deben cumplir para ser capaz de recibirla.
Mientras un Weed en estado de shock ordenaba sus ideas, otro mensaje del sistema apareció frente a él.
¡Ding!
Tienes la oportunidad de completar una misión única asociada con las profesiones existentes en el juego.
De acuerdo con la historia del continente, ningún jugador es capaz de elegir la profesión de nigromante, ya que entre los magos están considerados como el mal verdadero. Al derrotar a Shire y completar esta misión, la posibilidad de elegir esta profesión se desbloqueará.
Antecedentes:
Debido a un error del pasado, los nigromantes han sido directamente asesinados o desterrados a los rincones más oscuros del continente. Debido a ello, es difícil para ellos encontrar discípulos y pasar sus conocimientos a las nuevas generaciones. Una vez que restaures su buen nombre, serán capaces de volver a las capitales de los reinos y comenzar una nueva vida.


Una búsqueda con rango de dificultad ‘A’.
También desbloquear una nueva profesión.
“¡Comandante!”
Buren, Becker, Hosram, Dale y los demás miraban a Weed con expresiones emocionadas y las espaldas enderezadas.
¡Caballeros de la justicia!
Para ellos, era un gran honor luchar contra la legión de muertos vivientes.
“Diosa Freya...”
Los sacerdotes recitaban oraciones.
Weed los miró y dijo:
“He decidido...”




8 comentarios:

  1. : ‘Kasa, la ígnea’, ‘Undine, la sirena’, ‘Sylph, el vendaval’ y ‘Noum el terremoto..... hey estas son las invaciones del tales of phantasy jejejejeje

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  2. se alargo la guerra que bien..........muchas gracias por el capitulo!!!!!!!!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ¡ORCOS! ¡Chwichwiik! ¡ATACAD! ¡DESTRUID! ¡SAQUEAD! ¡MATAD!
    En ese momento no pude contener mi emoción y grité: ¡POR LA HORDA! -jajaj

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    1. Aguante la horda vieja no me importa nada
      y tambien ilidan aguante ilidan

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  5. no sera caballero oscuro en ves de esqueleto?

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