sábado, 5 de diciembre de 2015

Volumen 2 - Capítulo 10

[Traducido Por: solostaran]
[Editado Por: Rokknei]

MONTAÑAS DE BOTINES


Tras terminar de cazar en la Cripta de Bar Khan, Weed volvió con Gaviota y le mostró el Grial de Helain. Gaviota ya se había recuperado, y estaba excavando hierbas.

- Ah, por fin has regresado. ¿Qué ha pasado con mi misión? ¿Pudiste recuperar el Tesoro Perdido de Freya? – Gaviota le bombardeó con una pregunta tras otra.

- Si, aquí está – Weed sacó el Cáliz y se lo mostró al aviano.

- ¡Ohh! Por fin volverá el tesoro a la Orden de Freya. Gracias. Si te soy honesto, no esperé gran cosa de entrada por tu poca habilidad, pero has realizado una gran hazaña.



  • ¡Misión Completada!
El Tesoro Perdido de Freya.

La orden de Freya recibió una profecía que anunciaba la llegada de una era en que volvería a reinar el caos.
Para alterar el destino, la Orden formó a grandes talentos. Paladines y sacerdotes a los que asignaron la misión de recuperar los tesoros sagrados robados. Gaviota tenía la de recuperar el Cáliz de Helain, pero él fallo donde tú tuviste éxito.Recompensa

+200 Fama
XPs


Subes de Nivel



Subes de Nivel



Como esperaba, le recompensa era muy superior a las de todas sus misiones anteriores, al estar relacionada con una de las principales iglesias del continente.

¡200 de fama, y 2 niveles! Pero Gaviota no cogió el Cáliz de las manos de Weed.

- Lamento molestarte aún más, pero, ¿podrías llevárselo a la Orden de Freya?

- ¿Yo?

- Sí. Lo llevaría yo, pero la oscuridad intenta alzarse una vez más. Ha habido augurios y pruebas de estos intentos.

- Con pruebas te refieres a…

- Esto es solo un rumor poco fiable, pero al parecer, Bar Khan, hasta poco antes de su Última Batalla, intentaba desvelar los secretos de la inmortalidad. Se dice que está intentando regresar a la vida y reformar su ejército una vez más. Pero nadie conoce la ubicación ni el tamaño de sus fuerzas. ¡Te lo ruego, por favor, lleva el Cáliz de Helain a la Orden de Freya! Debo preparar a mis compañeros avianos sin pérdida de tiempo para un posible ataque.

*¡Ding!*





  • Entrega el Cáliz de Helain
  • Por la situación actual, Gaviota no puede ir a Somre, donde está la sede central de la Orden de Freya, ya que tiene que preparase para el regreso del inmortal Bar Khan. Eres el único en quien puede confiar.
  • Nivel de Dificultad: C
  • Condiciones :
  • · Hay que concluir el envío en un plazo de 3 meses.
Recompensa: Desconocida.

¡Es una misión en cadena!

- Este envío es fundamental para mantener la paz del continente. Nunca podría rechazar un encargo tan importante. Devolveré el Cáliz al templo lo antes posible.



Has aceptado la misión.



- ¡Gracias! – Gaviota aleteó agradecido.

Por mucha dignidad que intentase aparentar, no dejaba de ser un aviano de aspecto adorable. La verdad es que Weed tuvo que retirar la mirada para no reírse al ver la cara brillante y los ojos relucientes de Gaviota.

Aun así, mantuvo la concentración, planeando cómo aprovecharse del buen humor de Gaviota. Era su especialidad: adular a la gente para extraer toda la información posible. Su instinto no le permitía perder ninguna oportunidad, y esta era una de oro.

- Gaviota-nim, he oído comentar que sois el herborista más famoso de Lavias.

- ¿Eh? Ah, algo bueno sí que soy, y no encontraras a ningún otro herborista de mejor aspecto o más interesante que yo entre los avianos.

Los halagos funcionaban con cualquiera, y aún más con los simplones avianos.

- ¿Y cómo diferencias las hierbas?

- ¿Ah? ¿Te interesa la botánica medicinal?

- Si, me gustaría aprender todo lo que quisieras enseñarme. Al fin y al cabo, ¿no hay un sentido tras todo lo que una gran persona como tú hace? Lo cierto es que quiero imitarte, con la esperanza de poder llegar a ser un gran sabio como tú.

- Me gusta cómo piensas. Claro que es importante diferenciar las distintas hierbas, pero la clave está en cómo las extraes del suelo. No debes dañar las raíces. Empieza excavando la tierra de alrededor con mucho cuidado y…



Nueva Habilidad: Botánica Medicinal.



* * * * *

Weed regresó a la Cripta de Bar Khan a cazar antes de irse a devolver el Cáliz a la Orden de Freya. Por desgracia, no había llegado a cazar en Vista de Segmail, el Altar de Gaet ni en las Ruinas de Barlog. Pero le hubiese sido imposible acabarlos todos solo. Los Caballeros de la Muerte eran los enemigos más débiles de todos. Los otros monstruos, Balrogs, Súcubos, y Damas y Señores de Sangre, superaban, todos, el nivel 400. Eran demasiado fuertes incluso para él.

Esos monstruos detectaban a los jugadores por instinto, así que no podía avanzar a escondidas como había hecho para esquivar a los Caballeros de la Muerte. Pero como ya había estado pensando en irse de Lavias, tampoco le dio mucha importancia.

- ¡Bienvenido, humano! – Weed conocía bien al dueño de la tienda, pero el tendero aún le trataba como un desconocido por la malísima memoria de los avianos.

- Querría comprar doscientas Plumas de la Ligereza y mil Frutas Celestiales.

El tendero estaba sorprendido.

- Oh, eso va a ser bastante caro, ¿estás seguro?

Como Lavias no tenía muchos visitantes, los objetos estaban sobrevalorados. Los objetos básicos de la tienda costaban al menos 4 veces lo que costaría en una tienda en Serabourg. Tampoco tenían armas que correspondiesen al precio a pagar. Weed no podía usar la mayoría de su equipo, ya que estaba creado específicamente para los avianos.

Pero había objetos exclusivos de Lavias. Las Plumas de la Ligereza y las Frutas Celestiales eran un buen ejemplo.



  • Pluma de la Ligereza
  • Durabilidad 1
  • Usos 1
  • Hace que el cuerpo sea ligero como una pluma, anulando el daño de las caídas.
Precio 50 monedas de plata.

  • Fruta Celestial
  • Una dulce fruta que solo crece en Lavias. Puede aguantar hasta 6 meses tras ser recolectada. Si se usa en la cocina, puede aumentar considerablemente la Suerte y la Inteligencia.
Precio: 15 monedas de plata.


- Hmm… Eso son 250 monedas de oro, pero te cobraré solo 235 por ser tú. ¡Gracias por hacer tus compras en mi local!

¡El poder de la Fama!

Weed había llegado a los 1.200 puntos de Fama descubriendo mazmorras y mapeándolas. Con eso, hasta la actitud del tendero hacia él había cambiado.

- ¿Necesitas algo más?

- ¿Podría adquirir algunos huevos avianos?

- ¿Nuestros huevos? ¿Para qué los querrías?

Los avianos tenían que incubar sus huevos en una zona más o menos aislada, por los muchos que había. De hecho, algunos avianos aovaban a diario. Los avianos recién nacidos no eran diferentes a pájaros normales, pero al cumplir los 10 años empezaban a tomar los rasgos únicos de los avianos. Con 30, podían hablar, ganar más inteligencia y empezar a vivir en ciudades.

- Amo la naturaleza como cualquier aviano, y no he conocido raza más noble en mis viajes. Si fuese posible, me sentiría honrado de ser su padre.

Con estas palabras, Weed consiguió 300 huevos avianos.

Con solo mirarlos le rugía el estómago. Obviamente, no pensaba criarlos.

¿Me darán una recompensa si se los llevo a los padres?
[Traducido Por: solostaran]
[Editado Por: Rokknei]

MONTAÑAS DE BOTINES


Tras terminar de cazar en la Cripta de Bar Khan, Weed volvió con Gaviota y le mostró el Grial de Helain. Gaviota ya se había recuperado, y estaba excavando hierbas.

- Ah, por fin has regresado. ¿Qué ha pasado con mi misión? ¿Pudiste recuperar el Tesoro Perdido de Freya? – Gaviota le bombardeó con una pregunta tras otra.

- Si, aquí está – Weed sacó el Cáliz y se lo mostró al aviano.

- ¡Ohh! Por fin volverá el tesoro a la Orden de Freya. Gracias. Si te soy honesto, no esperé gran cosa de entrada por tu poca habilidad, pero has realizado una gran hazaña.



  • ¡Misión Completada!
El Tesoro Perdido de Freya.

La orden de Freya recibió una profecía que anunciaba la llegada de una era en que volvería a reinar el caos.
Para alterar el destino, la Orden formó a grandes talentos. Paladines y sacerdotes a los que asignaron la misión de recuperar los tesoros sagrados robados. Gaviota tenía la de recuperar el Cáliz de Helain, pero él fallo donde tú tuviste éxito.Recompensa

+200 Fama
XPs


Subes de Nivel



Subes de Nivel



Como esperaba, le recompensa era muy superior a las de todas sus misiones anteriores, al estar relacionada con una de las principales iglesias del continente.

¡200 de fama, y 2 niveles! Pero Gaviota no cogió el Cáliz de las manos de Weed.

- Lamento molestarte aún más, pero, ¿podrías llevárselo a la Orden de Freya?

- ¿Yo?

- Sí. Lo llevaría yo, pero la oscuridad intenta alzarse una vez más. Ha habido augurios y pruebas de estos intentos.

- Con pruebas te refieres a…

- Esto es solo un rumor poco fiable, pero al parecer, Bar Khan, hasta poco antes de su Última Batalla, intentaba desvelar los secretos de la inmortalidad. Se dice que está intentando regresar a la vida y reformar su ejército una vez más. Pero nadie conoce la ubicación ni el tamaño de sus fuerzas. ¡Te lo ruego, por favor, lleva el Cáliz de Helain a la Orden de Freya! Debo preparar a mis compañeros avianos sin pérdida de tiempo para un posible ataque.

*¡Ding!*





  • Entrega el Cáliz de Helain
  • Por la situación actual, Gaviota no puede ir a Somre, donde está la sede central de la Orden de Freya, ya que tiene que preparase para el regreso del inmortal Bar Khan. Eres el único en quien puede confiar.
  • Nivel de Dificultad: C
  • Condiciones :
  • · Hay que concluir el envío en un plazo de 3 meses.
Recompensa: Desconocida.

¡Es una misión en cadena!

- Este envío es fundamental para mantener la paz del continente. Nunca podría rechazar un encargo tan importante. Devolveré el Cáliz al templo lo antes posible.



Has aceptado la misión.



- ¡Gracias! – Gaviota aleteó agradecido.

Por mucha dignidad que intentase aparentar, no dejaba de ser un aviano de aspecto adorable. La verdad es que Weed tuvo que retirar la mirada para no reírse al ver la cara brillante y los ojos relucientes de Gaviota.

Aun así, mantuvo la concentración, planeando cómo aprovecharse del buen humor de Gaviota. Era su especialidad: adular a la gente para extraer toda la información posible. Su instinto no le permitía perder ninguna oportunidad, y esta era una de oro.

- Gaviota-nim, he oído comentar que sois el herborista más famoso de Lavias.

- ¿Eh? Ah, algo bueno sí que soy, y no encontraras a ningún otro herborista de mejor aspecto o más interesante que yo entre los avianos.

Los halagos funcionaban con cualquiera, y aún más con los simplones avianos.

- ¿Y cómo diferencias las hierbas?

- ¿Ah? ¿Te interesa la botánica medicinal?

- Si, me gustaría aprender todo lo que quisieras enseñarme. Al fin y al cabo, ¿no hay un sentido tras todo lo que una gran persona como tú hace? Lo cierto es que quiero imitarte, con la esperanza de poder llegar a ser un gran sabio como tú.

- Me gusta cómo piensas. Claro que es importante diferenciar las distintas hierbas, pero la clave está en cómo las extraes del suelo. No debes dañar las raíces. Empieza excavando la tierra de alrededor con mucho cuidado y…



Nueva Habilidad: Botánica Medicinal.



* * * * *

Weed regresó a la Cripta de Bar Khan a cazar antes de irse a devolver el Cáliz a la Orden de Freya. Por desgracia, no había llegado a cazar en Vista de Segmail, el Altar de Gaet ni en las Ruinas de Barlog. Pero le hubiese sido imposible acabarlos todos solo. Los Caballeros de la Muerte eran los enemigos más débiles de todos. Los otros monstruos, Balrogs, Súcubos, y Damas y Señores de Sangre, superaban, todos, el nivel 400. Eran demasiado fuertes incluso para él.

Esos monstruos detectaban a los jugadores por instinto, así que no podía avanzar a escondidas como había hecho para esquivar a los Caballeros de la Muerte. Pero como ya había estado pensando en irse de Lavias, tampoco le dio mucha importancia.

- ¡Bienvenido, humano! – Weed conocía bien al dueño de la tienda, pero el tendero aún le trataba como un desconocido por la malísima memoria de los avianos.

- Querría comprar doscientas Plumas de la Ligereza y mil Frutas Celestiales.

El tendero estaba sorprendido.

- Oh, eso va a ser bastante caro, ¿estás seguro?

Como Lavias no tenía muchos visitantes, los objetos estaban sobrevalorados. Los objetos básicos de la tienda costaban al menos 4 veces lo que costaría en una tienda en Serabourg. Tampoco tenían armas que correspondiesen al precio a pagar. Weed no podía usar la mayoría de su equipo, ya que estaba creado específicamente para los avianos.

Pero había objetos exclusivos de Lavias. Las Plumas de la Ligereza y las Frutas Celestiales eran un buen ejemplo.



  • Pluma de la Ligereza
  • Durabilidad 1
  • Usos 1
  • Hace que el cuerpo sea ligero como una pluma, anulando el daño de las caídas.
Precio 50 monedas de plata.

  • Fruta Celestial
  • Una dulce fruta que solo crece en Lavias. Puede aguantar hasta 6 meses tras ser recolectada. Si se usa en la cocina, puede aumentar considerablemente la Suerte y la Inteligencia.
Precio: 15 monedas de plata.


- Hmm… Eso son 250 monedas de oro, pero te cobraré solo 235 por ser tú. ¡Gracias por hacer tus compras en mi local!

¡El poder de la Fama!

Weed había llegado a los 1.200 puntos de Fama descubriendo mazmorras y mapeándolas. Con eso, hasta la actitud del tendero hacia él había cambiado.

- ¿Necesitas algo más?

- ¿Podría adquirir algunos huevos avianos?

- ¿Nuestros huevos? ¿Para qué los querrías?

Los avianos tenían que incubar sus huevos en una zona más o menos aislada, por los muchos que había. De hecho, algunos avianos aovaban a diario. Los avianos recién nacidos no eran diferentes a pájaros normales, pero al cumplir los 10 años empezaban a tomar los rasgos únicos de los avianos. Con 30, podían hablar, ganar más inteligencia y empezar a vivir en ciudades.

- Amo la naturaleza como cualquier aviano, y no he conocido raza más noble en mis viajes. Si fuese posible, me sentiría honrado de ser su padre.

Con estas palabras, Weed consiguió 300 huevos avianos.

Con solo mirarlos le rugía el estómago. Obviamente, no pensaba criarlos.

¿Me darán una recompensa si se los llevo a los padres?

Por desgracia, los avianos no estaban muy apegados a sus descendientes. Aunque se los llevase, no le darían nada. Weed decidió que los cocinaría y se los comería. No solo eran deliciosos, sino que también aumentaban la salud y el maná en 500, y mejoraban la habilidad de Cocina en un 2%.



* * * * *



Había otro sitio que Weed tenía que visitar antes de irse: El Centro de Entrenamiento de Principiantes. Tenía un asunto sin terminar que no podía ignorar.

Esta vez lo lograré. Weed abrió la puerta y entró en el centro.

- ¡Bienvenido! – el aviano con pinta de gallo saludó animadamente. Con su ancho pecho y poderosas patas, el instructor era un tipo peculiar de aviano. La sonrisa desapareció, reemplazada por un gesto solemne al reconocer a Weed – veo en tu rostro que te has vuelto más fuerte. Pero te lo vuelvo a repetir: si fallas, morirás. ¿Aun así deseas enfrentarte al desafío?

- Sí.

Incapaz de resistirse a los beneficios que podría obtener por superar la prueba, Weed había decidido aceptar el desafío a pesar de los riesgos. El instructor le llevó a la oscura entrada del negro pasillo en el que Weed no se había podido ver ni las manos. Allí era necesario depender de los demás sentidos: olfato, oído y tacto.

- Esta vez, si fallas, no te rescataré. En ese caso, seguramente morirás. Si quieres dejar un testamento, estaré encantado de guardarlo por ti.

- Si quieres mi testamento, te lo daré en cuanto regrese.

- Ambicioso, veo. Puedes empezar.

Weed entró en el oscuro túnel, con la espada en la mano. No había avanzado mucho cuando…

*SHHH*

Al oír el sonido característico de un arma cortando el aire, Weed la esquivó por instinto y contraatacó.

*CLANK* Los metales resonaron al chocar, y notó la fuerza del impacto en la muñeca, y las corrientes de aire provocadas por los movimientos a su alrededor.

Con cada cruce de las espadas saltaban chispas que iluminaban brevemente el oscuro pasillo. Weed se esforzó para distinguir las vagas siluetas de sus agresores, luchando con el miedo a la oscuridad y la fuerza del viento. Su nivel podía haber subido, pero la capacidad de los Bárbaros de Acero se había puesto a su nuevo nivel. Los ataques coordinados de los enemigos minimizaban sus puntos débiles y maximizaban su fuerza. Los incesantes ataques no le dejaban tiempo para pensar y le obligaban a mantenerse a la defensiva.

Esquivar. No esquivar. Impacto. Fallo.

En cuanto se decidía por un movimiento, se veía obligado a hacer otro. Los enemigo no dejaban de atacar, lanzando golpes a la velocidad del rayo. A medida que iba superando el miedo a sus enemigos, su entrenamiento tomó el control, y su cuerpo empezó a moverse solo. Bloqueaba, esquivaba y contraatacaba con una fuerza salvaje. De hecho, había mejorado su situación hasta el punto de que a veces tenía una mano libre mientras se encargaba de los ataques que recibía.

Weed recordó la sensación de reventar los globos de agua. Si, esta vez el riesgo era mayor, y la velocidad de los Bárbaros de acero era muy superior, pero en cuanto superó la sorpresa inicial, el resto fue fácil…

Un patrón. Hay un patrón en sus movimientos. Debo encontrar el orden exacto.

Weed empezó a moverse en consonancia con los ataques, perfeccionando su propia secuencia de movimientos.

Agua, tengo que ser fluido, como el agua.

En cuanto se sincronizó con los movimientos de los Bárbaros, Weed dejó de ser un muro impenetrable para pasar a ser un torbellino. Su corazón estaba a punto de reventar. Con el subidón, su destructiva fuerza empezó a destruir sus enemigos uno tras otro.

*CRACK* *CLANK*

Ya no tenía miedo de los Bárbaros de Acero. Ya no eran una amenaza.

En un plazo de 30 minutos, Weed logró destruir a los 100 Bárbaros. Cayó rendido al suelo en cuanto acabó con el último, con el pecho subiendo y bajando fatigosamente por el cansancio.

- Uff… – jadeó e intentó moverse, pero sus doloridos músculos se lo impedían. Su corazón estaba desbocado, y su Aguante estaba peligrosamente bajo. Su estómago estaba reclamando su atención dolorosamente.

El oscuro pasillo se iluminó, y el instructor con pinta de gallo fue a su lado. El aviano parpadeaba sorprendido observando los restos de los Bárbaros de Acero.

- Increíble. Eres el primero que lo logra en su segundo intento.

Weed se levantó temblorosamente, y necesitó la ayuda de las alas del instructor.

- ¿He superado el Centro de Entrenamiento para Principiantes?

- ¡Por supuesto!

- Si no es mucho pedir, ¿cuántos han superado esta prueba antes que yo?

- Aquí has sido el primero. Pero si te refieres a en todo el continente, eres, más o menos, el número cuatrocientos.

3.800 personas habían superado el Centro de Entrenamiento Básico golpeando sus atributos golpeando los espantapájaros sin cesar.

Era un número impresionante, si se tenía en cuenta la determinación y voluntad necesarias para hacer algo así. Pero muchos menos habían superado la fase de principiantes. Seguramente porque muchos no daban con uno de los centros, pero más probablemente por la dificultad de la prueba.

En vez de golpear cómodamente a un espantapájaros, para superar esta prueba tenías que comprender la esencia de luchar contra grupos de enemigos.

Y no todo el mundo podía hacer algo así.

Incluso tras fallar varias veces, algunos aún tenían la voluntad de continuar intentándolo pese a la pérdida de niveles. Ese era el tipo de perseverancia necesario para superar el Centro de Entrenamiento Básico.

Por supuesto, la recompensa estaba a la altura de su alta dificultad y el gran riesgo que suponía.

- Tienes el potencial para ser un gran luchador. ¿Por qué no dejas tu inútil clase y te conviertes en un Maestro Luchador? Podrás usar cualquier arma. Tus puñetazos y patadas también serán más potentes. Es una clase secreta para los Practicantes de las Artes Marciales.

*DING*



Puedes cambiar tu clase a “Maestro Luchador”

Podrás usar las habilidades especiales de esta nueva clase.
Podrás aumentar a mayor nivel el Dominio de las armas. Aumento en Poder de Ataque y Vitalidad. ¿Deseas cambiar tu clase? Si cambias de clase, la clase “Legendario Escultor de la Luz Lunar” desaparecerá automáticamente.



Solo aquellos con una comprensión innata de las luchas podrían pasar el Centro de Entrenamiento para Principiantes. Caballero, Arquero o cualquier otra clase podían mejorar su nivel con el Dominio de su arma. Además, la habilidad de poder usar cualquier arma y cambiarlas en medio del combate era una gran ventaja.

Arcos para largas distancias. Lanzas contra caballerías, poderosas hachas… Todo a su disposición inmediata en todo momento.

Su Poder de Ataque y su Vitalidad crecerían más rápido que con otras clases.

Maestro Luchador.

Era una recompensa exclusiva para quienes superaban el Centro de Entrenamiento para Principiantes. La mayoría de la gente la aceptaría sin pensárselo dos veces.

Pero…

Weed no tuvo que pensar mucho en su respuesta. Aunque había obtenido su clase por error, y al principio lo había lamentado, todo eso quedaba en el pasado.

Los encantos y ventajas ocultos del Escultor le atraían. Aunque no sabía lo fuerte que podía ser un Maestro Luchador, su resolución no se vio alterada.

- Prefiero mantener mi clase actual.



Has rechazado la oferta de cambio de clase.



En la cara del instructor se veía claramente su decepción.

- Así sea. Y hay otra recompensa, por tu actuación en la prueba – siguió diciendo – Puedes adquirir una nueva habilidad. Dependiendo de la acción que realices, se creará una nueva habilidad para ti. Haz lo que desees.

Weed meditó sobre sus posibilidades. Una habilidad no era algo que pudiese obtener solo a base de esfuerzos, por lo que no debía desperdiciar esta oportunidad.

¿Qué tipo de habilidad necesito?

¿Lucha con la espada? No lo necesitaba. Ni siquiera podía usar como dios manda sus habilidades de combate actuales.

¿Un juego de pies? Solo los usaba cuando intentaba acortar distancia con un enemigo alejado, o al esquivar hechizos. Sus instintos eran más que suficientes, por lo que tampoco lo necesitaba. Claro, cuando se encontrase con un enemigo poderoso podría necesitarlo, pero siempre podía compensarlo con otras habilidades-

¿Magia? Tal vez no pudiese usarla ahora, pero cuando su Inteligencia llegase a 300 podría aprender a usar magia, independientemente de su clase. Era algo que valía la pena considerar… en el futuro.

¿Magia Sagrada? Ni se lo planteó.

Tras darle vueltas un buen rato, decidió hacer algo al azar.

Haga lo que haga, aparecerá una habilidad que me valga.

Podía hacer cualquier cosa, pero en su situación, no sabía qué hacer. Weed estaba inmóvil, bajo la atenta mirada del instructor.

De pronto le entraron dudas sobre su marcha de Lavias. Los recuerdos de los breves momentos compartidos con Da’in le asolaron, los terrenos de caza que habían limpiado, los Esqueletos, Dullahans, Caballeros de la Muerte y Espíritus que habían derrotado juntos. Iba a dejar todo eso atrás… y tal vez no pudiese volver nunca por allí.

Incluso era posible que Da’in ya no estuviese viva. Aún lamentaba profundamente no haberse podido despedir apropiadamente al final.

- Aghhh… – Weed abrió la boca y soltó un pequeño gruñido, que fue subiendo poco a poco de volumen, hasta que reverberó en todo el pasillo - ¡AHHHHHH!

Esa era su despedida, su despedida a los avianos y su despedida a Da’in. Sus emociones contenidas se abrieron paso en su aullido agonizante.

*Ding*



  • Nueva Habilidad: Rugido de León
  • Un tremendo grito que hace temblar los cielos y refleja la voluntad del jugador.
  • Efectos:
  • La moral de los aliados aumenta en 200%.
  • Aumenta la confusión de los enemigos.
  • Aumento temporal del atributo Liderazgo.
Nuevo atributo: Carisma



* * * * *



El Poblado Baran había prosperado tras la derrota de los Hombres-lagarto. Fuente de belleza y abundancia, la Estatua de la Diosa Freya atraía nobles visitantes y mercaderes desde tierras lejanas. Tal vez gracias a la influencia de sus bendiciones, la ciudad no había sufrido nuevas invasiones por parte de los monstruos. Los nobles hablaban animadamente sobre la estatua cuando regresaban a sus ciudades.

Había una inscripción a los pies de la estatua, a la que pocos veían sentido:



Aunque el nivel de escultura es bajo, espero que la Estatua de Freya sea aceptada por todos y alabada por su belleza.



Baran había sido un poblado pequeño pese a la ayuda de nobles, reyes y mercaderes. Pero a medida que aumentaban los jugadores que cazaban en el Reino de Rosenheim, la migración hacia el sur en busca de nuevos territorios de caza fue aumentando rápidamente la población del poblado.

La abundancia de las mazmorras cercanas más el 15% en la recuperación de PMs y PVs durante un día que concedía la estatua eran factores claves a la hora de atraer a nuevos residentes.

- ¿Estaba antes aquí esta gran estatua?

- ¿Quién la ha hecho? – la gente estaba intrigada y asombrada con la estatua. Según los rumores, la había creado un escultor que había formado parte de la Fuerza de Asalto que había ayudado a liberar el Poblado Baran.

Weed se había convertido en una celebridad.

La inocente sonrisa y la hermosa cara cautivaban a las multitudes. No podían dejar de admirarla cada día. La plaza de la estatua estaba llena con mercaderes que gritaban sus ofertas y aventureros que venían a admirar la estatua.

- Armas de la Ciudadela de Serabourg. Al precio original más un pequeño extra por el transporte.

- Compro objetos. Pago un diez por ciento sobre el precio de mercado.

- Se buscan luchadores con nivel por encima del 100 para ir a cazar Salamandras y Hombres Lobo. ¡También se aceptan Asesinos y Pícaros!

- Busco un equipo para ir a cazar al Valle de Chalupan o al menos alguien que me lleve. Soy un Cazador de nivel 120.

- Es la primera vez que estoy en Poblado Baran. ¡Busco equipo! Soy un Bardo. Puedo cantar bellas canciones durante cualquier combate.

En la abarrotada y ruidosa plaza se extendió el silencio. Esto se debía a la llegada de un nuevo mercader: Mapan.

Era un mercader de nivel 70. Aunque no era más que un principiante, se dedicaba sobre todo a transportar objetos a grandes distancias, desde Serabourg u otras grandes ciudades similares hasta Baran, que necesitaba urgentemente recursos por su rápido crecimiento. Los clientes se le echaron encima en un momento.

Soñando que algún día gobernaría el Reino de Rosenheim a través del poder financiero, Mapan se esforzaba en hacer dinero. Reunir dinero poco a poco era la única diversión disponible para los mercaderes. Mapan condujo su carromato a una esquina tras vender todos los objetos que llevaba, y se tomó un bien merecido descanso, tumbándose con la mirada levantada hacia el cielo.

Algo estaba cayendo del cielo.

- ¿Eh? ¿EH? Eso… – lo que estaba cayendo… era una persona.

- ¡Una persona, una persona está cayendo del cielo! – gritó Mapan a todo pulmón, señalando hacia la persona que estaba cayendo.

- ¿De qué está hablando? – muchos le ignoraron, pero algunos levantaron la cabeza para mirar hacia donde estaba señalando Mapan.

Era verdad, alguien estaba cayendo del cielo. Era una persona que estaba cargando con 9 pesadas bolsas, ¡y caía a una velocidad terrorífica!

- ¡Ahhhh!

- ¡Sálvese quien pueda!

En apenas un instante, la plaza quedó sumida en el caos.



* * * * *



*WUUUSH* A Weed le dolían los oídos por la potencia del rugido del viento, y si llegaba al suelo a esa velocidad, todos los huesos de su cuerpo se romperían, y se convertiría en una tortilla sangrienta. Hasta una roca inmensa quedaría convertida en polvo en una caída como esa.

Pero pese a lo peligroso de la situación, Weed mantenía la calma. Entrecerrando los ojos, miró hacia abajo, apuntando.

Un poco más hacia la derecha…

Weed ajustó su cuerpo y aceleró hacia el suelo, ya que quería llegar lo antes posible.

- ¡Ahhhh!

- ¡Sálvese quien pueda!

Podía ver a la gente gritando y corriendo con claridad. Los mercaderes abandonaban sus puestos como si estuviesen ardiendo.

¿Tanta gente había en el Poblado Baran?

Weed usó una Pluma de la Ligereza cuando estaba a unos 500 metros sobre el suelo. Su cuerpo, que estaba en caída libre, empezó a frenarse, ofreciendo más resistencia al aire. Solo se levantó una nubecilla de polvo en cuanto sus pies tocaron el suelo. Pero por el peso de las 9 enormes mochilas que llevaba, sus pies se hundieron 10 centímetros en el suelo.

- …

- ¿Quién es?

- ¿Es un mago?

Los jugadores le señalaban, especulando sobre quien podría ser el misterioso hombre que había caído del cielo. La primera sospecha general era que podía tratarse de un mago que hubiese usado Vuelo. Pero no cualquiera podía usar ese hechizo. Solo magos con Magia de Apoyo de Cinco Círculos con un nivel superior a 300 podían usarlo.

Solo los mejores jugadores de Camino Real estaban en niveles 300. ¿Qué tipo de mago tenía que ser para aparecer así, en una caída libre desde el cielo?

Con la gran velocidad de su descenso, Weed había atraído más atención de la deseada. Más de un centenar de jugadores no le quitaban el ojo de encima, mientras él observaba atentamente a su alrededor.

Weed se concentró en un puesto que no había cerrado pese al caos, y se fijó en que Mapan estaba escondido tras la Estatua de la Diosa Freya, espiándole.

- Oye, tú.

- ¿Si? Si – Mapan se sorprendió,

- Pareces un mercader – dijo Weed con tono cordial – ¿compras objetos?

- ¡Si, claro! – Mapan asintió apresuradamente saliendo de detrás de la estatua por miedo a que Weed cambiase de idea. Mapan era un hombre de negocios, al fin y al cabo, y estaba especializado en negociar con objetos.

Tras comprar objetos baratos en las grandes ciudades gracias a la Habilidad Comercial que solo los mercaderes podían tener, los vendía en las tiendas a altos precios. Los mercaderes podían ganar XPs si compraban barato y vendían caro.

Weed, con tono desinteresado, le preguntó:

- ¿Cuánto me ofreces?

- Si vendes en las tiendas, el beneficio sería el 2% del precio origina. Yo puedo pagarte hasta un 15% más que las tiendas, y si es una compra a granel, hasta el 18%. Solo me quedaría con un 2% del margen de los beneficios.

Weed miró alrededor, por si veía a alguien que mejorase esa oferta, pero nadie se ofreció. Y el precio que le había propuesto era bastante decente.

La habilidad Comercio de un mercader dependía de lo rápido que podía vender sus mercancías. Mapan, que se quedaba un margen del 2%, estaba considerado como un mercader bastante hábil. Weed decidió hacer negocios con él.

- Si estás coleccionando algún objeto, te lo venderé por separado.

Mapan se quedó boquiabierto. ¡Me ha tocado la lotería!

¿Cuántos objetos debía tener para poder decir algo así? Cuando se vendían objetos, era más beneficioso venderlos en grandes cantidades.

- Lo quiero todo. Acabo de vender todo lo que tenía, por lo que estaba a punto de empezar a buscar por nuevos materiales.

- ¿Ah, sí? – Weed puso una de sus mochilas boca abajo y la sacudió. Cayeron al suelo piernas de Dullahan, Huesos de Esqueleto, Carbón, Madera, Viejas Lanzas Oxidadas, Porras de Hueso y otros objetos sin parar. También aparecieron algunas prendas y accesorios. Cuando terminaron de salir de la bolsa, se había formado una pequeña montaña de objetos.

- ¡Im-imposible! – a Mapan no se le podían abrir más los ojos. Para tener todo esto… ¿Dónde ha estado cazando?

Lógicamente era imposible reunir todos esos objetos: solo se podían obtener cazando, pero esto estaba más allá de las posibilidades de cualquiera.

Ya que no mucha gente conocía Lavias, Weed había reunido objetos en algunos escondites a lo largo de las mazmorras por las que había estado cazando. So lo hubiese vendido en las tiendas de Lavias, no hubiese obtenido un buen precio. Sería mucho mejor vendérselos a un mercader que los compraría a un precio mayor.

¡Beneficios! ¡Dinero! En ese punto, Weed nunca cedería terreno. Nunca tiraría un objeto que podría vender por una moneda de cobre.

- To-todo esto… – a Mapan los ojos le temblaron ligeramente. ¡Nunca se hubiese imaginado que podría ver tantos objetos juntos en toda su vida!

- ¿Cuántos quieres comprar?

- Todo lo que pueda – respondió Mapan de inmediato, sin pensárselo.

Mapan solo tenía 159 monedas de oro. Un mercader solo podía ganar dinero vendiendo lo que compraban a otros jugadores, pero por la fuerte competición entre mercaderes, los precios estaban subiendo constantemente, por lo que era difícil conseguir beneficios.

- Pues cógelo.

En cuanto Weed le hubo dado permiso, Mapan empezó a evaluar el precio de los objetos. Sus habilidades para evaluar objetos existían para estos casos, por lo que estimar el valor de mercado de un objeto le llevaba menos de un segundo.

Uno… Dos monedas de oro… el valor crecía rápidamente, y pronto determinó que el valor total de la montañas de objetos sería de unos 157 monedas de oro.

La maleta mágica, capaz de albergar 10 veces su volumen y reduciendo su peso a un tercio, había soltado una auténtica avalancha de objetos.

- Ent-entonces… – Mapan le dedicó a Weed una sonrisa forzada y empezó a tambalearse bajo el peso de los objetos hacia la tienda más cercana.

- ¿Cuánto tiene que pesar para que esté…?

- Uf… eso tiene que doler…

La multitud había empezado a diseminarse, pero los espectadores restantes observaron a Mapan con pena. Mientras las miradas de los otros mercaderes estaban llenas de envidia, ya que si vendía todo eso, seguramente subiría de nivel.

A pesar del rápido crecimiento del Poblado Baran, aún no habían construido herrerías ni armerías. Pero, por otro lado, había tiendas misceláneas, en las que se compraban y vendían toda una plétora de objetos.

- Gracias por hacer negocios conmigo. Ya que estás vendiendo en cantidad, por ser un caso especial, te ofrezco 169 monedas de oro. ¿Aceptas?

- ¡Gracias, señor! – Mapan pudo venderlo todo al razonable precio de 169 monedas de oro tras regatear con el dueño de la tienda. Mapan salió encantado del establecimiento – Tengo que ir a darle las gracias antes de que se vaya.

Como su nivel y habilidades habían crecido bastante gracias a la venta al por mayor, Mapan corrió hacia la plaza para ir a demostrar su agradecimiento a Weed, pero descubrió que Weed no se había movido de donde le había dejado.

- ¡Gracias! Mi nombre es Mapan. Si vuelves a pasar por aquí, cuando sea…

En ese momento Weed abrió otra bolsa y le dio la vuelta. ¡Y surgió una nueva montaña de objetos!

- E-e-eso… – la mirada de Mapan estaba clavada en la nueva pila que acababa de formarse ante él. Y solo iban dos de las 9 bolsas que Weed tenía a la espada.

¡No puede ser! Pero, en efecto, era como había pensado: las nueve bolsas estaban llenas de diversos objetos.

Weed vació las otras 8 bolsas en el mismo sitio. Salvo la primera, 6 estaban llenas de objetos menores, y otras dos con armaduras. En total, los objetos llegaban a alcanzar las 1.000 monedas de oro. La última bolsa contenía la armadura del Caballero de la Muerte y otros objetos que se estaba reservando para cuando llegase al nivel 200.

¡Había reunido 145 lingotes de hierro y 109 de cobre!

En cuanto su habilidad Reparar llegase al nivel intermedio, podía aprender Herrería, por eso se los estaba guardando para cuando llegase el momento.

- ¡Por favor, dime dónde has estado cazando!

- Has bajado desde el cielo, ¿pero cómo? ¡Ni un mago como yo ha podido sentir el flujo del maná!

- ¿Podrías darme algo de dinero?

Los jugadores se le echaron encima.

En un instante se convirtió en una celebridad en Poblado Baran. Pero los soldados que tenían que proteger el poblado se reunieron a su alrededor.

- ¿Sois vos, Comandante?

- Chicos…

Eran los soldados del Cubil de Litvart: Hosram, Dale y Becker.

- ¡Oh! ¡Por fin has regresado! – el anciano del poblado, Ghandilva, y el resto de los aldeanos también le saludaron. Al ver esto, la curiosidad de los demás jugadores aumentó. ¿Quién era esa persona que, literalmente, había caído del cielo, y contaba con el respeto de todos los NPCs?

Weed saludó a Ghandilva y a los soldados. Al ver la transformación que había sufrido el poblado, sintió una oleada de emoción.

Y pensar que mi estatua tendría semejante efecto…

Bajo la protección de la Estatua de la Diosa Freya estaba la inscripción que solo él conocía. Cada vez que la veía, le entraba la ansiedad. Si por casualidad Seoyoon se enteraba de todo esto, ¡No podría evitar que reluciesen las espadas!

El ritmo incrementado de recuperación de salud y maná durante un día. El efecto de la estatua de Weed no solo afectaba a los jugadores, sino que también afectaba a los NPCs. Era una gran ayuda para los soldados cuando eliminaban a los monstruos o subían de nivel. Si una Obra Magnífica tenía semejante efecto… ¿Qué pasaría con una gran obra? ¿Y con una Obra Maestra?

Las estatuas podían reforzar el poder militar de una ciudad.

La escultura podría llegar a ser algo increíble… Mientras Weed contemplaba la estatua, ensimismado, el mercader con el que había hecho negocios, Mapan, apareció.

- ¿Perdón? Si no es mucho problema, ¿podría saber a dónde irás ahora? – gracias a Weed, a Mapan le había tocado la lotería. Había subido 14 niveles, y su habilidad Comercio había subido 3. Se podía considerar el sueño de cualquier Mercader.

- A atravesar la Sierra de Baruk – respondió Weed, encogiéndose de hombros.

- ¿La Sierra de Baruk?

- Sí, tengo que ir a la Ciudad Libre de Somre.

Su destino era la ciudad en la que estaba la base de la Orden de Freya. Weed tenía que entregar el Cáliz de Helain. Había dos caminos para llegar hasta Somre:

El más habitual era volver a Serabourg, cruzar el Reino de Brent, y antes de cruzar los Yermos de Hilcos, dirigirse hacia el Sudoeste. Era muy complejo, ya que no solo llevaba 3 meses de recorrido, sino que además había que seguir un sendero.

Era demasiado aburrido para él, por lo que pensaba cruzar la peligrosa Sierra Baruk, y llegar más rápido. Aunque la Sierra era famosa por sus monstruos, Weed tenía un arma secreta para esas emergencias, por lo que no estaba preocupado.

- Ya veo – dijo Mapan, sonriendo - ¿Podrías llevarme? ¡Oh, no te confundas! Al ver lo que has traído, sé que nuestros niveles son muy diferentes, pero no intento ser una carga. Sé bien que los mercaderes somos débiles en combate – explicó.

Los mercaderes eran una de las clases más débiles de las no combatientes. Pero, por lo general, los escultores eran aún más débiles, y Mapan no sabía que Weed era un Escultor.

¿Qué Escultor mataría a un Caballero de la Muerte o a un Dullahan? Es más, la idea de un escultor yendo a buscar monstruos más poderosos porque se hubiese cansado de cazar Caballeros de la Muerte… Impensable.

- Aunque formemos equipo, no recibiría muchos XPs. Hasta pagaré por las hierbas y los vendajes que se usen tras los combates.

La mayor fuente de gastos de Weed eran las hierbas y las vendas, y el Mercader Mapan dijo que se encargaría de esos gastos, sabiendo que recibiría algo equivalente a cambio.

- ¿Qué es lo que quieres?

- Objetos. Si cargas con todos los botines, estarás muy restringido. Las bolsas serán pesadas y no podrás luchar, así que te le compraré todo. Lo que de todas formas fueses a vender, déjamelo a mi, y tú no estarás tan cargado – su objetivo eran los objetos de alto nivel. Para él, ir con un guerrero de alto nivel sería muy ventajoso. El botín de un monstruo de nivel 200 era más de 10 veces más valioso que el de uno de nivel 50.

Quería conseguir los botines de Weed, en vez de esperar en una ciudad. Y como podía vender en cualquier ciudad, no era un mal negocio.

Weed se lo planteó un momento. Era una situación ganadora si aceptaba. Ya no podía seguir usando escondites para sus botines. Si la usaba aquí abajo, otros los encontrarían y se llevarían su contenido sin ningún tipo de repercusiones.

- ¡Muy bien! Vayamos juntos.

Por desgracia, los avianos no estaban muy apegados a sus descendientes. Aunque se los llevase, no le darían nada. Weed decidió que los cocinaría y se los comería. No solo eran deliciosos, sino que también aumentaban la salud y el maná en 500, y mejoraban la habilidad de Cocina en un 2%.



* * * * *



Había otro sitio que Weed tenía que visitar antes de irse: El Centro de Entrenamiento de Principiantes. Tenía un asunto sin terminar que no podía ignorar.

Esta vez lo lograré. Weed abrió la puerta y entró en el centro.

- ¡Bienvenido! – el aviano con pinta de gallo saludó animadamente. Con su ancho pecho y poderosas patas, el instructor era un tipo peculiar de aviano. La sonrisa desapareció, reemplazada por un gesto solemne al reconocer a Weed – veo en tu rostro que te has vuelto más fuerte. Pero te lo vuelvo a repetir: si fallas, morirás. ¿Aun así deseas enfrentarte al desafío?

- Sí.

Incapaz de resistirse a los beneficios que podría obtener por superar la prueba, Weed había decidido aceptar el desafío a pesar de los riesgos. El instructor le llevó a la oscura entrada del negro pasillo en el que Weed no se había podido ver ni las manos. Allí era necesario depender de los demás sentidos: olfato, oído y tacto.

- Esta vez, si fallas, no te rescataré. En ese caso, seguramente morirás. Si quieres dejar un testamento, estaré encantado de guardarlo por ti.

- Si quieres mi testamento, te lo daré en cuanto regrese.

- Ambicioso, veo. Puedes empezar.

Weed entró en el oscuro túnel, con la espada en la mano. No había avanzado mucho cuando…

*SHHH*

Al oír el sonido característico de un arma cortando el aire, Weed la esquivó por instinto y contraatacó.

*CLANK* Los metales resonaron al chocar, y notó la fuerza del impacto en la muñeca, y las corrientes de aire provocadas por los movimientos a su alrededor.

Con cada cruce de las espadas saltaban chispas que iluminaban brevemente el oscuro pasillo. Weed se esforzó para distinguir las vagas siluetas de sus agresores, luchando con el miedo a la oscuridad y la fuerza del viento. Su nivel podía haber subido, pero la capacidad de los Bárbaros de Acero se había puesto a su nuevo nivel. Los ataques coordinados de los enemigos minimizaban sus puntos débiles y maximizaban su fuerza. Los incesantes ataques no le dejaban tiempo para pensar y le obligaban a mantenerse a la defensiva.

Esquivar. No esquivar. Impacto. Fallo.

En cuanto se decidía por un movimiento, se veía obligado a hacer otro. Los enemigo no dejaban de atacar, lanzando golpes a la velocidad del rayo. A medida que iba superando el miedo a sus enemigos, su entrenamiento tomó el control, y su cuerpo empezó a moverse solo. Bloqueaba, esquivaba y contraatacaba con una fuerza salvaje. De hecho, había mejorado su situación hasta el punto de que a veces tenía una mano libre mientras se encargaba de los ataques que recibía.

Weed recordó la sensación de reventar los globos de agua. Si, esta vez el riesgo era mayor, y la velocidad de los Bárbaros de acero era muy superior, pero en cuanto superó la sorpresa inicial, el resto fue fácil…

Un patrón. Hay un patrón en sus movimientos. Debo encontrar el orden exacto.

Weed empezó a moverse en consonancia con los ataques, perfeccionando su propia secuencia de movimientos.

Agua, tengo que ser fluido, como el agua.

En cuanto se sincronizó con los movimientos de los Bárbaros, Weed dejó de ser un muro impenetrable para pasar a ser un torbellino. Su corazón estaba a punto de reventar. Con el subidón, su destructiva fuerza empezó a destruir sus enemigos uno tras otro.

*CRACK* *CLANK*

Ya no tenía miedo de los Bárbaros de Acero. Ya no eran una amenaza.

En un plazo de 30 minutos, Weed logró destruir a los 100 Bárbaros. Cayó rendido al suelo en cuanto acabó con el último, con el pecho subiendo y bajando fatigosamente por el cansancio.

- Uff… – jadeó e intentó moverse, pero sus doloridos músculos se lo impedían. Su corazón estaba desbocado, y su Aguante estaba peligrosamente bajo. Su estómago estaba reclamando su atención dolorosamente.

El oscuro pasillo se iluminó, y el instructor con pinta de gallo fue a su lado. El aviano parpadeaba sorprendido observando los restos de los Bárbaros de Acero.

- Increíble. Eres el primero que lo logra en su segundo intento.

Weed se levantó temblorosamente, y necesitó la ayuda de las alas del instructor.

- ¿He superado el Centro de Entrenamiento para Principiantes?

- ¡Por supuesto!

- Si no es mucho pedir, ¿cuántos han superado esta prueba antes que yo?

- Aquí has sido el primero. Pero si te refieres a en todo el continente, eres, más o menos, el número cuatrocientos.

3.800 personas habían superado el Centro de Entrenamiento Básico golpeando sus atributos golpeando los espantapájaros sin cesar.

Era un número impresionante, si se tenía en cuenta la determinación y voluntad necesarias para hacer algo así. Pero muchos menos habían superado la fase de principiantes. Seguramente porque muchos no daban con uno de los centros, pero más probablemente por la dificultad de la prueba.

En vez de golpear cómodamente a un espantapájaros, para superar esta prueba tenías que comprender la esencia de luchar contra grupos de enemigos.

Y no todo el mundo podía hacer algo así.

Incluso tras fallar varias veces, algunos aún tenían la voluntad de continuar intentándolo pese a la pérdida de niveles. Ese era el tipo de perseverancia necesario para superar el Centro de Entrenamiento Básico.

Por supuesto, la recompensa estaba a la altura de su alta dificultad y el gran riesgo que suponía.

- Tienes el potencial para ser un gran luchador. ¿Por qué no dejas tu inútil clase y te conviertes en un Maestro Luchador? Podrás usar cualquier arma. Tus puñetazos y patadas también serán más potentes. Es una clase secreta para los Practicantes de las Artes Marciales.

*DING*



Puedes cambiar tu clase a “Maestro Luchador”

Podrás usar las habilidades especiales de esta nueva clase.
Podrás aumentar a mayor nivel el Dominio de las armas. Aumento en Poder de Ataque y Vitalidad. ¿Deseas cambiar tu clase? Si cambias de clase, la clase “Legendario Escultor de la Luz Lunar” desaparecerá automáticamente.



Solo aquellos con una comprensión innata de las luchas podrían pasar el Centro de Entrenamiento para Principiantes. Caballero, Arquero o cualquier otra clase podían mejorar su nivel con el Dominio de su arma. Además, la habilidad de poder usar cualquier arma y cambiarlas en medio del combate era una gran ventaja.

Arcos para largas distancias. Lanzas contra caballerías, poderosas hachas… Todo a su disposición inmediata en todo momento.

Su Poder de Ataque y su Vitalidad crecerían más rápido que con otras clases.

Maestro Luchador.

Era una recompensa exclusiva para quienes superaban el Centro de Entrenamiento para Principiantes. La mayoría de la gente la aceptaría sin pensárselo dos veces.

Pero…

Weed no tuvo que pensar mucho en su respuesta. Aunque había obtenido su clase por error, y al principio lo había lamentado, todo eso quedaba en el pasado.

Los encantos y ventajas ocultos del Escultor le atraían. Aunque no sabía lo fuerte que podía ser un Maestro Luchador, su resolución no se vio alterada.

- Prefiero mantener mi clase actual.



Has rechazado la oferta de cambio de clase.



En la cara del instructor se veía claramente su decepción.

- Así sea. Y hay otra recompensa, por tu actuación en la prueba – siguió diciendo – Puedes adquirir una nueva habilidad. Dependiendo de la acción que realices, se creará una nueva habilidad para ti. Haz lo que desees.

Weed meditó sobre sus posibilidades. Una habilidad no era algo que pudiese obtener solo a base de esfuerzos, por lo que no debía desperdiciar esta oportunidad.

¿Qué tipo de habilidad necesito?

¿Lucha con la espada? No lo necesitaba. Ni siquiera podía usar como dios manda sus habilidades de combate actuales.

¿Un juego de pies? Solo los usaba cuando intentaba acortar distancia con un enemigo alejado, o al esquivar hechizos. Sus instintos eran más que suficientes, por lo que tampoco lo necesitaba. Claro, cuando se encontrase con un enemigo poderoso podría necesitarlo, pero siempre podía compensarlo con otras habilidades-

¿Magia? Tal vez no pudiese usarla ahora, pero cuando su Inteligencia llegase a 300 podría aprender a usar magia, independientemente de su clase. Era algo que valía la pena considerar… en el futuro.

¿Magia Sagrada? Ni se lo planteó.

Tras darle vueltas un buen rato, decidió hacer algo al azar.

Haga lo que haga, aparecerá una habilidad que me valga.

Podía hacer cualquier cosa, pero en su situación, no sabía qué hacer. Weed estaba inmóvil, bajo la atenta mirada del instructor.

De pronto le entraron dudas sobre su marcha de Lavias. Los recuerdos de los breves momentos compartidos con Da’in le asolaron, los terrenos de caza que habían limpiado, los Esqueletos, Dullahans, Caballeros de la Muerte y Espíritus que habían derrotado juntos. Iba a dejar todo eso atrás… y tal vez no pudiese volver nunca por allí.

Incluso era posible que Da’in ya no estuviese viva. Aún lamentaba profundamente no haberse podido despedir apropiadamente al final.

- Aghhh… – Weed abrió la boca y soltó un pequeño gruñido, que fue subiendo poco a poco de volumen, hasta que reverberó en todo el pasillo - ¡AHHHHHH!

Esa era su despedida, su despedida a los avianos y su despedida a Da’in. Sus emociones contenidas se abrieron paso en su aullido agonizante.

*Ding*



  • Nueva Habilidad: Rugido de León
  • Un tremendo grito que hace temblar los cielos y refleja la voluntad del jugador.
  • Efectos:
  • La moral de los aliados aumenta en 200%.
  • Aumenta la confusión de los enemigos.
  • Aumento temporal del atributo Liderazgo.
Nuevo atributo: Carisma



* * * * *



El Poblado Baran había prosperado tras la derrota de los Hombres-lagarto. Fuente de belleza y abundancia, la Estatua de la Diosa Freya atraía nobles visitantes y mercaderes desde tierras lejanas. Tal vez gracias a la influencia de sus bendiciones, la ciudad no había sufrido nuevas invasiones por parte de los monstruos. Los nobles hablaban animadamente sobre la estatua cuando regresaban a sus ciudades.

Había una inscripción a los pies de la estatua, a la que pocos veían sentido:



Aunque el nivel de escultura es bajo, espero que la Estatua de Freya sea aceptada por todos y alabada por su belleza.



Baran había sido un poblado pequeño pese a la ayuda de nobles, reyes y mercaderes. Pero a medida que aumentaban los jugadores que cazaban en el Reino de Rosenheim, la migración hacia el sur en busca de nuevos territorios de caza fue aumentando rápidamente la población del poblado.

La abundancia de las mazmorras cercanas más el 15% en la recuperación de PMs y PVs durante un día que concedía la estatua eran factores claves a la hora de atraer a nuevos residentes.

- ¿Estaba antes aquí esta gran estatua?

- ¿Quién la ha hecho? – la gente estaba intrigada y asombrada con la estatua. Según los rumores, la había creado un escultor que había formado parte de la Fuerza de Asalto que había ayudado a liberar el Poblado Baran.

Weed se había convertido en una celebridad.

La inocente sonrisa y la hermosa cara cautivaban a las multitudes. No podían dejar de admirarla cada día. La plaza de la estatua estaba llena con mercaderes que gritaban sus ofertas y aventureros que venían a admirar la estatua.

- Armas de la Ciudadela de Serabourg. Al precio original más un pequeño extra por el transporte.

- Compro objetos. Pago un diez por ciento sobre el precio de mercado.

- Se buscan luchadores con nivel por encima del 100 para ir a cazar Salamandras y Hombres Lobo. ¡También se aceptan Asesinos y Pícaros!

- Busco un equipo para ir a cazar al Valle de Chalupan o al menos alguien que me lleve. Soy un Cazador de nivel 120.

- Es la primera vez que estoy en Poblado Baran. ¡Busco equipo! Soy un Bardo. Puedo cantar bellas canciones durante cualquier combate.

En la abarrotada y ruidosa plaza se extendió el silencio. Esto se debía a la llegada de un nuevo mercader: Mapan.

Era un mercader de nivel 70. Aunque no era más que un principiante, se dedicaba sobre todo a transportar objetos a grandes distancias, desde Serabourg u otras grandes ciudades similares hasta Baran, que necesitaba urgentemente recursos por su rápido crecimiento. Los clientes se le echaron encima en un momento.

Soñando que algún día gobernaría el Reino de Rosenheim a través del poder financiero, Mapan se esforzaba en hacer dinero. Reunir dinero poco a poco era la única diversión disponible para los mercaderes. Mapan condujo su carromato a una esquina tras vender todos los objetos que llevaba, y se tomó un bien merecido descanso, tumbándose con la mirada levantada hacia el cielo.

Algo estaba cayendo del cielo.

- ¿Eh? ¿EH? Eso… – lo que estaba cayendo… era una persona.

- ¡Una persona, una persona está cayendo del cielo! – gritó Mapan a todo pulmón, señalando hacia la persona que estaba cayendo.

- ¿De qué está hablando? – muchos le ignoraron, pero algunos levantaron la cabeza para mirar hacia donde estaba señalando Mapan.

Era verdad, alguien estaba cayendo del cielo. Era una persona que estaba cargando con 9 pesadas bolsas, ¡y caía a una velocidad terrorífica!

- ¡Ahhhh!

- ¡Sálvese quien pueda!

En apenas un instante, la plaza quedó sumida en el caos.



* * * * *



*WUUUSH* A Weed le dolían los oídos por la potencia del rugido del viento, y si llegaba al suelo a esa velocidad, todos los huesos de su cuerpo se romperían, y se convertiría en una tortilla sangrienta. Hasta una roca inmensa quedaría convertida en polvo en una caída como esa.

Pero pese a lo peligroso de la situación, Weed mantenía la calma. Entrecerrando los ojos, miró hacia abajo, apuntando.

Un poco más hacia la derecha…

Weed ajustó su cuerpo y aceleró hacia el suelo, ya que quería llegar lo antes posible.

- ¡Ahhhh!

- ¡Sálvese quien pueda!

Podía ver a la gente gritando y corriendo con claridad. Los mercaderes abandonaban sus puestos como si estuviesen ardiendo.

¿Tanta gente había en el Poblado Baran?

Weed usó una Pluma de la Ligereza cuando estaba a unos 500 metros sobre el suelo. Su cuerpo, que estaba en caída libre, empezó a frenarse, ofreciendo más resistencia al aire. Solo se levantó una nubecilla de polvo en cuanto sus pies tocaron el suelo. Pero por el peso de las 9 enormes mochilas que llevaba, sus pies se hundieron 10 centímetros en el suelo.

- …

- ¿Quién es?

- ¿Es un mago?

Los jugadores le señalaban, especulando sobre quien podría ser el misterioso hombre que había caído del cielo. La primera sospecha general era que podía tratarse de un mago que hubiese usado Vuelo. Pero no cualquiera podía usar ese hechizo. Solo magos con Magia de Apoyo de Cinco Círculos con un nivel superior a 300 podían usarlo.

Solo los mejores jugadores de Camino Real estaban en niveles 300. ¿Qué tipo de mago tenía que ser para aparecer así, en una caída libre desde el cielo?

Con la gran velocidad de su descenso, Weed había atraído más atención de la deseada. Más de un centenar de jugadores no le quitaban el ojo de encima, mientras él observaba atentamente a su alrededor.

Weed se concentró en un puesto que no había cerrado pese al caos, y se fijó en que Mapan estaba escondido tras la Estatua de la Diosa Freya, espiándole.

- Oye, tú.

- ¿Si? Si – Mapan se sorprendió,

- Pareces un mercader – dijo Weed con tono cordial – ¿compras objetos?

- ¡Si, claro! – Mapan asintió apresuradamente saliendo de detrás de la estatua por miedo a que Weed cambiase de idea. Mapan era un hombre de negocios, al fin y al cabo, y estaba especializado en negociar con objetos.

Tras comprar objetos baratos en las grandes ciudades gracias a la Habilidad Comercial que solo los mercaderes podían tener, los vendía en las tiendas a altos precios. Los mercaderes podían ganar XPs si compraban barato y vendían caro.

Weed, con tono desinteresado, le preguntó:

- ¿Cuánto me ofreces?

- Si vendes en las tiendas, el beneficio sería el 2% del precio origina. Yo puedo pagarte hasta un 15% más que las tiendas, y si es una compra a granel, hasta el 18%. Solo me quedaría con un 2% del margen de los beneficios.

Weed miró alrededor, por si veía a alguien que mejorase esa oferta, pero nadie se ofreció. Y el precio que le había propuesto era bastante decente.

La habilidad Comercio de un mercader dependía de lo rápido que podía vender sus mercancías. Mapan, que se quedaba un margen del 2%, estaba considerado como un mercader bastante hábil. Weed decidió hacer negocios con él.

- Si estás coleccionando algún objeto, te lo venderé por separado.

Mapan se quedó boquiabierto. ¡Me ha tocado la lotería!

¿Cuántos objetos debía tener para poder decir algo así? Cuando se vendían objetos, era más beneficioso venderlos en grandes cantidades.

- Lo quiero todo. Acabo de vender todo lo que tenía, por lo que estaba a punto de empezar a buscar por nuevos materiales.

- ¿Ah, sí? – Weed puso una de sus mochilas boca abajo y la sacudió. Cayeron al suelo piernas de Dullahan, Huesos de Esqueleto, Carbón, Madera, Viejas Lanzas Oxidadas, Porras de Hueso y otros objetos sin parar. También aparecieron algunas prendas y accesorios. Cuando terminaron de salir de la bolsa, se había formado una pequeña montaña de objetos.

- ¡Im-imposible! – a Mapan no se le podían abrir más los ojos. Para tener todo esto… ¿Dónde ha estado cazando?

Lógicamente era imposible reunir todos esos objetos: solo se podían obtener cazando, pero esto estaba más allá de las posibilidades de cualquiera.

Ya que no mucha gente conocía Lavias, Weed había reunido objetos en algunos escondites a lo largo de las mazmorras por las que había estado cazando. So lo hubiese vendido en las tiendas de Lavias, no hubiese obtenido un buen precio. Sería mucho mejor vendérselos a un mercader que los compraría a un precio mayor.

¡Beneficios! ¡Dinero! En ese punto, Weed nunca cedería terreno. Nunca tiraría un objeto que podría vender por una moneda de cobre.

- To-todo esto… – a Mapan los ojos le temblaron ligeramente. ¡Nunca se hubiese imaginado que podría ver tantos objetos juntos en toda su vida!

- ¿Cuántos quieres comprar?

- Todo lo que pueda – respondió Mapan de inmediato, sin pensárselo.

Mapan solo tenía 159 monedas de oro. Un mercader solo podía ganar dinero vendiendo lo que compraban a otros jugadores, pero por la fuerte competición entre mercaderes, los precios estaban subiendo constantemente, por lo que era difícil conseguir beneficios.

- Pues cógelo.

En cuanto Weed le hubo dado permiso, Mapan empezó a evaluar el precio de los objetos. Sus habilidades para evaluar objetos existían para estos casos, por lo que estimar el valor de mercado de un objeto le llevaba menos de un segundo.

Uno… Dos monedas de oro… el valor crecía rápidamente, y pronto determinó que el valor total de la montañas de objetos sería de unos 157 monedas de oro.

La maleta mágica, capaz de albergar 10 veces su volumen y reduciendo su peso a un tercio, había soltado una auténtica avalancha de objetos.

- Ent-entonces… – Mapan le dedicó a Weed una sonrisa forzada y empezó a tambalearse bajo el peso de los objetos hacia la tienda más cercana.

- ¿Cuánto tiene que pesar para que esté…?

- Uf… eso tiene que doler…

La multitud había empezado a diseminarse, pero los espectadores restantes observaron a Mapan con pena. Mientras las miradas de los otros mercaderes estaban llenas de envidia, ya que si vendía todo eso, seguramente subiría de nivel.

A pesar del rápido crecimiento del Poblado Baran, aún no habían construido herrerías ni armerías. Pero, por otro lado, había tiendas misceláneas, en las que se compraban y vendían toda una plétora de objetos.

- Gracias por hacer negocios conmigo. Ya que estás vendiendo en cantidad, por ser un caso especial, te ofrezco 169 monedas de oro. ¿Aceptas?

- ¡Gracias, señor! – Mapan pudo venderlo todo al razonable precio de 169 monedas de oro tras regatear con el dueño de la tienda. Mapan salió encantado del establecimiento – Tengo que ir a darle las gracias antes de que se vaya.

Como su nivel y habilidades habían crecido bastante gracias a la venta al por mayor, Mapan corrió hacia la plaza para ir a demostrar su agradecimiento a Weed, pero descubrió que Weed no se había movido de donde le había dejado.

- ¡Gracias! Mi nombre es Mapan. Si vuelves a pasar por aquí, cuando sea…

En ese momento Weed abrió otra bolsa y le dio la vuelta. ¡Y surgió una nueva montaña de objetos!

- E-e-eso… – la mirada de Mapan estaba clavada en la nueva pila que acababa de formarse ante él. Y solo iban dos de las 9 bolsas que Weed tenía a la espada.

¡No puede ser! Pero, en efecto, era como había pensado: las nueve bolsas estaban llenas de diversos objetos.

Weed vació las otras 8 bolsas en el mismo sitio. Salvo la primera, 6 estaban llenas de objetos menores, y otras dos con armaduras. En total, los objetos llegaban a alcanzar las 1.000 monedas de oro. La última bolsa contenía la armadura del Caballero de la Muerte y otros objetos que se estaba reservando para cuando llegase al nivel 200.

¡Había reunido 145 lingotes de hierro y 109 de cobre!

En cuanto su habilidad Reparar llegase al nivel intermedio, podía aprender Herrería, por eso se los estaba guardando para cuando llegase el momento.

- ¡Por favor, dime dónde has estado cazando!

- Has bajado desde el cielo, ¿pero cómo? ¡Ni un mago como yo ha podido sentir el flujo del maná!

- ¿Podrías darme algo de dinero?

Los jugadores se le echaron encima.

En un instante se convirtió en una celebridad en Poblado Baran. Pero los soldados que tenían que proteger el poblado se reunieron a su alrededor.

- ¿Sois vos, Comandante?

- Chicos…

Eran los soldados del Cubil de Litvart: Hosram, Dale y Becker.

- ¡Oh! ¡Por fin has regresado! – el anciano del poblado, Ghandilva, y el resto de los aldeanos también le saludaron. Al ver esto, la curiosidad de los demás jugadores aumentó. ¿Quién era esa persona que, literalmente, había caído del cielo, y contaba con el respeto de todos los NPCs?

Weed saludó a Ghandilva y a los soldados. Al ver la transformación que había sufrido el poblado, sintió una oleada de emoción.

Y pensar que mi estatua tendría semejante efecto…

Bajo la protección de la Estatua de la Diosa Freya estaba la inscripción que solo él conocía. Cada vez que la veía, le entraba la ansiedad. Si por casualidad Seoyoon se enteraba de todo esto, ¡No podría evitar que reluciesen las espadas!

El ritmo incrementado de recuperación de salud y maná durante un día. El efecto de la estatua de Weed no solo afectaba a los jugadores, sino que también afectaba a los NPCs. Era una gran ayuda para los soldados cuando eliminaban a los monstruos o subían de nivel. Si una Obra Magnífica tenía semejante efecto… ¿Qué pasaría con una gran obra? ¿Y con una Obra Maestra?

Las estatuas podían reforzar el poder militar de una ciudad.

La escultura podría llegar a ser algo increíble… Mientras Weed contemplaba la estatua, ensimismado, el mercader con el que había hecho negocios, Mapan, apareció.

- ¿Perdón? Si no es mucho problema, ¿podría saber a dónde irás ahora? – gracias a Weed, a Mapan le había tocado la lotería. Había subido 14 niveles, y su habilidad Comercio había subido 3. Se podía considerar el sueño de cualquier Mercader.

- A atravesar la Sierra de Baruk – respondió Weed, encogiéndose de hombros.

- ¿La Sierra de Baruk?

- Sí, tengo que ir a la Ciudad Libre de Somre.

Su destino era la ciudad en la que estaba la base de la Orden de Freya. Weed tenía que entregar el Cáliz de Helain. Había dos caminos para llegar hasta Somre:

El más habitual era volver a Serabourg, cruzar el Reino de Brent, y antes de cruzar los Yermos de Hilcos, dirigirse hacia el Sudoeste. Era muy complejo, ya que no solo llevaba 3 meses de recorrido, sino que además había que seguir un sendero.

Era demasiado aburrido para él, por lo que pensaba cruzar la peligrosa Sierra Baruk, y llegar más rápido. Aunque la Sierra era famosa por sus monstruos, Weed tenía un arma secreta para esas emergencias, por lo que no estaba preocupado.

- Ya veo – dijo Mapan, sonriendo - ¿Podrías llevarme? ¡Oh, no te confundas! Al ver lo que has traído, sé que nuestros niveles son muy diferentes, pero no intento ser una carga. Sé bien que los mercaderes somos débiles en combate – explicó.

Los mercaderes eran una de las clases más débiles de las no combatientes. Pero, por lo general, los escultores eran aún más débiles, y Mapan no sabía que Weed era un Escultor.

¿Qué Escultor mataría a un Caballero de la Muerte o a un Dullahan? Es más, la idea de un escultor yendo a buscar monstruos más poderosos porque se hubiese cansado de cazar Caballeros de la Muerte… Impensable.

- Aunque formemos equipo, no recibiría muchos XPs. Hasta pagaré por las hierbas y los vendajes que se usen tras los combates.

La mayor fuente de gastos de Weed eran las hierbas y las vendas, y el Mercader Mapan dijo que se encargaría de esos gastos, sabiendo que recibiría algo equivalente a cambio.

- ¿Qué es lo que quieres?

- Objetos. Si cargas con todos los botines, estarás muy restringido. Las bolsas serán pesadas y no podrás luchar, así que te le compraré todo. Lo que de todas formas fueses a vender, déjamelo a mi, y tú no estarás tan cargado – su objetivo eran los objetos de alto nivel. Para él, ir con un guerrero de alto nivel sería muy ventajoso. El botín de un monstruo de nivel 200 era más de 10 veces más valioso que el de uno de nivel 50.

Quería conseguir los botines de Weed, en vez de esperar en una ciudad. Y como podía vender en cualquier ciudad, no era un mal negocio.

Weed se lo planteó un momento. Era una situación ganadora si aceptaba. Ya no podía seguir usando escondites para sus botines. Si la usaba aquí abajo, otros los encontrarían y se llevarían su contenido sin ningún tipo de repercusiones.

- ¡Muy bien! Vayamos juntos.



10 comentarios:

  1. Gracias por el capitulo pero se repite varias veces el capitulo

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  2. Gracias por el capitulo pero se repite varias veces el capitulo

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  3. capitulo pendiente de revision, disculpad la molestias

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  4. gracias se malio una lagrima :´C

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  5. aunque se repite algunas veces el capitulo estuvo muy bueno muchas gracias!!!

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  6. porrrr que adios lavia pero buen arco muy bueno felicitaciones y gracias al traductor por q es muy dificil la traducciond el koreano al español garcias

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  7. uhmm me pregunto que será necesario para regresar a Lavias.
    Por otra parte espero que corrijan este cap que se repite varias veces
    Muchas gracias

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  8. weed gano la habilidad de carisma pero ya el habia ganado carisma antes con los soldados en la cueva de letviar, no entendi bien esa parte

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  9. Aún sigue sin corregirse este capítulo :(

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