sábado, 5 de diciembre de 2015

Volumen 1 - Capitulo 3

Volumen 1 Capítulo 3
La petición del Instructor
Traducido por Solostaran
Corregido por DaniR y AM
Editado por Tars

En primer lugar, Weed pasó por fuente para llenar su cantimplora de agua y a continuación se dirigió a la tienda de esculturas. Era su primer paseo por la calle, que estaba llena a rebosar de jugadores y NPCs. “Necesitamos un clérigo de nivel 17 o superior.” “¡Ey, oíd! Vamos a asaltar la Cueva Lasok. ¿Alguien quiere unirse?” Había montones de jugadores en la calle, pero ninguno miró a Weed más que por casualidad. Aunque a él no le molestaba esa actitud. Yendo de un lado para otro con un traje de viajero, sin tan siquiera un pectoral, demostraba que aún no tenía ni el requisito mínimo de las cuatro semanas de juego necesarias para abandonar el recinto de la Ciudadela. Entre las innumerables tiendas establecidas en la capital del Reino de Rosenheim, la tienda de esculturas tenía un estatus diferente. La mayoría de los aventureros apenas podía recordar dónde se hallaba porque no tenían nada que hacer en aquel local. Sólo un número insignificante de jugadores que habían aprendido el arte de la escultura lo visitaba periódicamente. Pero la tienda estaba justo al lado de la joyería de la Calle Central, que era una de las tiendas más visitadas habitualmente por los nobles del reino. ¡CLING! Weed entró en la tienda de esculturas. “Bienvenido a… ¿qué quieres, desconocido?” El vendedor había empezado el recibimiento de un nuevo cliente con una amable sonrisa, hasta que se había fijado en la ropa de Weed, momento en que había cambiado completamente su actitud. Weed echó una ojeada a la tienda, sólo para descubrir que era el único cliente. La herrería o el almacén siempre estaban abarrotados, pero este local apenas atendía a unos pocos clientes al día, eso los días que recibía alguna visita. Pero, comparando los ingresos diarios de la tienda de esculturas, no quedaba por debajo de las otras. En otras palabras, las mercancías se vendían bastante caras. Weed se ajustó el cuello de la camisa y preguntó educadamente: “Vengo buscando la respuesta a una pregunta que me angustia bastante, señor.” “Así que lo que quieres es hacerme una pregunta, ¿no?” “Sí, siempre que pueda dedicarme un minuto de su tiempo.” “Ahora mismo estoy ocupado, vete por favor” – el vendedor le rechazó sin más, aparentemente enojado. Como la [Fama] de Weed era cero y no era conocido, el vendedor tenía todo el derecho de echarle de su tienda. “Sí, señor. Le veré luego.” “Adiós.” – respondió el vendedor. Weed se tomó su tiempo para cruzar la puerta. Su mirada pasó casualmente por las estatuas expuestas en el local. “¡Qué impresionante!” – exclamó. – “La grandeza de esta estatua me llena el alma. ¿Ofrecéis trabajos de esta calidad a la Corte de Rosenheim?” El tendero no pudo evitar sentirse atraído por esas palabras. “¿A qué obra te refieres, desconocido?” “Esta águila de dos cabezas de oro puro. No me atrevería a imaginar qué artista ha creado semejante obra, pero es evidente la excelencia de su maestría. Es indudablemente digna. Está tan llena de vida que casi la confundo por un ser vivo, y me llena de orgullo poder decir que he visitado un local que alberga obras de este calibre. Sin duda, ésta es una tienda que merece y alberga las mejores esculturas. Ha abierto mis humildes ojos a una belleza divina.” Tal vez era consciente o no de ello, pero la boca del vendedor iba tomando la forma de una luna creciente horizontal. “¿Te interesa el arte de la escultura, viajero?” “Si me permite el atrevimiento, diría que, en efecto, así es… Mi mayor deseo es alcanzar la paz mental observando la belleza de estatuas notables, y mi espíritu ansía llegar a formar parte del magnífico espíritu que éstas representan.” “Ven y siéntate a mi lado. Tal vez seas una buena compañía para librarme de mi aburrimiento.” “Gracias, señor.” “¿Te gustaría una taza de té?” “Si fuese lo bastante amable como para ofrecerme aguamiel, hasta un simple vaso de agua fría sería suficiente.” “¡Por supuesto! Claro que tengo.” Weed se bebió el vaso de aguamiel que le tendió el vendedor, lo que le ayudó a relajar sus músculos del cansancio acumulado en las tres últimas semanas. “Cuéntame ahora qué te tiene preocupado.” – dijo al fin el tendero. “Sí, señor. Pero antes perdone que le moleste pidiéndole permiso para admirar las estatuas que tiene en el local antes de entrar en esos temas. Si bien tengo asuntos que requieren su orientación, es menos urgente que la necesidad de consolar mi pobre alma, que quiere disfrutar de un buen vistazo de estas obras maestras de arte.” – dijo Weed. “Puedes observarlas tanto como gustes. ¿No es esa la razón de ser de las más hermosas estatuas? ¿Ser apreciadas en toda su gloria?” – el vendedor asintió encantado con una gran sonrisa. Weed tenía la impresión de haberse ganado su aprecio, algo inusual por las pocas visitas que tenía el local y lo alejado que estaba de la atención del público en general. Suponiendo que alguien pidiese estudiar los distintos bienes expuestos en un almacén… al segundo siguiente le estarían echando a patadas por la puerta. Weed estudió a placer las estatuas expuestas. Pero con dudosas intenciones. ‘Dudo que el dominio de la escultura ayude a ganar dinero. La más cara de las estatuas expuestas no supera las treinta monedas plata.’ Las estatuas de calidad estaban fabricadas en piedra o maderas exóticas, y pese a la impresionante destreza del creador, los materiales en sí mismos no eran caros. No eran más que maderas esculpidas o piedras talladas. Weed sabía que podía ganarse un buen dinero si pudiera crear una estatua gigantesca de un león o una estatua de bronce, pero no se dejó afectar por una posibilidad tan remota. ¿Qué tipo de noble tendría el dinero suficiente como para malgastarlo pidiendo una nueva estatua cada año? Tendría que llegar a la cima de los escultores para poder ganar algo con esa profesión. Aunque la ausencia de una fuerte competencia parecía indicar que no sería muy difícil alcanzar dicha posición. Aun así, era un mercado pequeño, demasiado como para considerarlo. La forma segura de hacer una fortuna era convertir a los demás jugadores en clientes potenciales. Siempre se centran en subir de nivel y exigen un mejor equipamiento con el que retar a enemigos más poderosos, y así continuamente. Armas de fuego, armaduras poderosas, brazaletes encantados y anillos eran populares entre los jugadores, pero las estatuas, salvo en contadas ocasiones, no tenían para ellos ningún valor. Pérdida de tiempo, pérdida de dinero. Su objetivo principal en el juego era hacer Dinero, con ‘D’ mayúscula. Miró a las obras expuestas un buen rato e hizo su juicio sobre el [Dominio de la Escultura]. Esa habilidad era completamente inútil. Weed se sentó frente al vendedor. “Dime ahora, ¿qué es lo que buscas?” – preguntó el vendedor. “Me interesan unos acontecimientos del pasado. Me han comentado que alguien logró esculpir la luz de la luna en el Palacio Real hará unos 50 años. Me gustaría saber si hay algún rastro de verdad en esa información.” – dijo Weed finalmente. “¡Oh, aquel evento! Es una historia legendaria que ha sido transmitida entre escultores. También se lo he oído comentar a algunos de mis clientes habituales de la Corte Real.” Weed había pensado que lo de esculpir la luz lunar no era más que algo imposible, una especie de leyenda urbana, pero el dueño de la tienda de esculturas también conocía la historia que el instructor del Salón de Entrenamiento le había comentado. ¡Ding!

Has completado la misión [El rumor sobre el misterioso escultor que visitó el Palacio Real].
El rumor que conocía el instructor del Salón de Entrenamiento ha resultado ser cierto. Un escultor esculpió la luz lunar y era algo sabido, si bien discretamente, por los miembros de la Corte Real de Serabourg, aunque aún no se ha desvelado la identidad del escultor que realizó tal la hazaña.
Recompensa:
Habla con el instructor para reclamarla.
Weed sonrió complacido. Esta era, después de todo, una misión simple con el más bajo nivel de dificultad, ‘E’. Aun así, de no haberse hecho amigo del vendedor, la misión podía haber sido bastante más compleja. Con esto había terminado la misión, lo siguiente era regresar al Salón de Entrenamiento y recibir la recompensa del instructor. Mientras Weed estaba a la espera del momento indicado para despedirse, el vendedor, que estaba perdido en sus pensamientos, por fin volvió a hablar. “Lo que no he oído es cómo se las arregló para esculpir la luz de la luna.” “¿Los clientes de la Corte Real no se lo comentaron?” “No, siempre se reservan esa parte. Se niegan a contarme nada al respecto. Al parecer, la Reina Evane de Rosenheim, cuya alma descanse en paz, estaba involucrada en el asunto. ¿Puedes hacerme un favor e investigar sobre este tema para calmar mi curiosidad?” ¡Ding!

Nueva misión: [El pasado del Escultor].
Según los rumores, la Reina Evane estuvo involucrada en unos hechos, en los cuales, un escultor se presentó en el palacio y esculpió la luz de la luna. El dueño de la tienda de esculturas se pregunta qué relación había entre ellos.
Nivel de Dificultad: E
Aviso:
Si te descubren investigando sobre este asunto, estarás expuesto a la hostilidad de los Caballeros Reales.
Weed cerró los puños temblando de excitación. ¡Era una misión en serie! Aunque fueran de nivel bajo, los niveles de las recompensas en las misiones en serie aumentaban progresivamente. Cuantas más fases de la serie se completasen, más difíciles se iban haciendo; y más fases seguramente harían que fuera demasiado difícil para Weed completarlas en ese momento. Las únicas misiones que Weed podía completar a estas alturas eran las que se desarrollasen dentro de la Ciudadela, sobre todo las de ir preguntando por ahí, recopilando información para otros. “Aún soy bastante incompetente. Temo no ser merecedor de su petición.” – dijo Weed. “Estoy convencido que estarás a la altura de esta tarea. Tu prudencia te abrirá el camino.” – replicó el vendedor. “Si está convencido, acepto encantado su encargo.”

Has aceptado la misión.
“Gracias viajero. Deberías buscar a un bardo que conozca las viejas historias y los chismes que inundan las calles y preguntarle sobre la Reina Evane. ¡Pero cuidado! Es este un asunto muy sensible, así que procura no causar un problema que pueda dar lugar a una difamación de la Familia Real.”
* * *
Conteniendo el repentino impulso de empezar a tararear una melodía, Weed fue directamente a la taberna que estaba al otro lado de la calle. “Buenas tardes.” – dijo Weed devolviendo el saludo de la camarera. Entonces empezó a buscar algún bardo. Tenía que dar con uno que cumpliese ciertos requisitos. En primer lugar descartó a los bardos jugadores de la lista de candidatos. Era muy improbable que algún jugador estuviese al corriente de un evento que había ocurrido en el Palacio Real hacía más de 50 años. Tendría más opciones si buscaba por un habitante de la ciudad, y a ser posible alguno que fuera anciano. Supiese o no cantar, todo bardo es una fuente fiable de chismes mundanos. Weed pasó por muchas tabernas hasta dar con un bardo que se ajustaba a sus expectativas. Era un bardo de unos cuarenta años, con experiencia comprada al precio de la juventud y el encanto perdidos. Aplaudiendo, Weed se acercó al bardo. “Gracias por una buena balada, señor. Perdone que le interrumpa, pero quiero hacerle un par de preguntas… ¿Conoce lo que pasó hace cincuenta años en la Corte Real de Rosenheim?” El bardo extendió la palma, y Weed no se perdió el significado de este gesto. Frunció el ceño y su boca empezó a temblar, dejando clara su intención de no gastarse ni un céntimo. “Tienes una voz encantadora. Y debes de tener un inmenso talento para componer tanto la letra como la música de una balada tan inspiradora. ¡Y qué decir de la más que impresionante habilidad con la que manejas el instrumento…!” “…” “Seguro que le rompiste el corazón a un buen número de damas de Serabourg cuando eras un joven en la cima de tu carrera. Y, por supuesto, seguro que aún hoy en día sigues robando el corazón de cualquier dama que desees… Para un bardo, al fin y al cabo, la aventura y el romance lo son todo. Yo también adoro los romances.” La palma no se movió y, además, el bardo replicó. “Estoy más que cansado de patéticos cumplidos como esos, extranjero. O me muestras el dinero, o te pierdes.” Weed no supo cómo reaccionar a continuación. ‘¿Tengo que abandonar la misión a medias? Aunque la misión no me penaliza por dejarla a medias. Pero tal vez consiga una buena recompensa más adelante, y no me gustaría pensar que he abandonado una misión tan pronto.’ La mano de Weed se deslizó en su bolsillo, donde pescó una moneda antes de darse cuenta del error. ¡Dos monedas de plata! Sólo tenía dos monedas de plata en el bolsillo. Eso era todo lo que el instructor le había dado como adelanto de la misión anterior. El bardo cogió la moneda de plata de la mano de Weed. Había sido un error muy básico el olvidarse de cambiar una moneda de plata por monedas de cobre por adelantado. ‘¡No puedo creer que haya cometido un error tan estúpido!’ El cuerpo de Weed temblaba de angustia y dolor. “¡Hum! Esto es un secreto, así que no puedes ir contándolo por ahí.” – dijo el bardo entre susurros. – “La Reina Evane y el escultor habían sido íntimos desde la infancia.” “¿A qué te refieres con ‘íntimos’?” “¡Tonto! No se me ocurre ninguna otra forma en la que un hombre y una mujer se puedan considerar íntimos… Se amaban el uno al otro.” “Entiendo…” – Weed se dio cuenta de por qué tenía que investigar todo este asunto sin que se enterase la Corte Real. Dado que el nombre de la respetada difunta Reina se mencionaba en un asunto escandaloso, los Caballeros Reales estarían más que encantados de silenciar a quien fuese necesario con tal de mantener su honor a salvo. El bardo miró alrededor del local y añadió cuidadosamente: “Nacieron en la misma aldea, y crecieron contando siempre el uno con el otro. El chico se llamaba Zahab. La chica siempre llevaba los adornos tallados que él le regalaba desde que era pequeña, soñando en convertirse en su esposa algún día. ¡Pero el Destino les jugó una mala pasada! La chica fue elegida para ser la Doncella Real y el chico la dejó ir. Pero, en su despedida, hubo una promesa del uno al otro.” “¿Qué promesa?” – preguntó Weed, con curiosidad. “Zahab prometió mostrarle a la chica la estatua más hermosa bajo el cielo.” “Entonces, supongo que no pudo cumplirla. La Reina debe tener una gran cantidad de estatuas hermosas y magníficas en el palacio.” “Al contrario, sí que cumplió la promesa. Tras muchos años, Zahab se presentó en la Corte Real por una misión. Se dice que, al ver la calidad de su trabajo, la Reina quedó más que conmovida, diciendo que era la obra más hermosa que jamás se hubiese visto.” “Entonces, por el amor de Dios… ¿qué estatua le presentó a la Reina? Su Majestad no alabaría tanto una simple pieza.” “En efecto. Deberías visitar a la doncella de una dama que presenció todo el incidente para oír el resto de la historia. Esto es todo lo que yo puedo contar ya que, al fin y al cabo todo lo que sé lo he oído a través de otros.” “¿Esa doncella sigue viva?” “Sí.” – y el bardo le indicó el camino para llegar a la casa de la doncella. Weed fue inmediatamente a visitar a la doncella. Ya estaba retirada, pero cuando Weed le preguntó por la Reina Evane y el escultor le recibió con gozo. “Su Alteza era una dama virtuosa y encantadora. ¿Quieres saber lo que pasó por aquel entonces?” “Así es, señora.” “Pues has encontrado a la persona indicada. Yo misma serví a Su Alteza. Al principio rechazó al señor Zahab cuando éste llegó al palacio.” “¿Por qué, si me permite la pregunta?” “Por su promesa. Cuando eran jóvenes, hicieron una promesa: el señor Zahab le presentaría a Su Alteza la estatua más hermosa del mundo. Pero cuando apareció en el palacio, lo que llevaba a la cintura era una espada, no una herramienta de tallar. A los ojos de todo el mundo, se aparecía como un apuesto espadachín con un buen manejo de la espada. Deberíais poder ver lo dolida que estaba Su Alteza. ¡Era indescriptible! Su Alteza había creído tanto en el señor Zahab que, aunque el mundo se hubiese vuelto cabeza abajo, sólo su fe en él no habría cambiado y, por lo tanto, la promesa que tenía con él era lo más sagrado para ella.” “…” “Ese día, el Reino de Brent, que limita con Rosenheim, mandó un grupo de asesinos, demostrando una traicionera ambición por controlar nuestro Reino, y sólo Freya sabía lo asustada que estaba cuando los asesinos entraron a la carga atacando a Sus Majestades en el jardín del Palacio.” “¡Esas alimañas taimadas!” “Así es, joven viajero, puedes decirlo bien alto. Un par de los Caballeros Reales se enfrentaron a los asesinos, pero no pudieron contenerlos… y estaban a punto de morir a sus manos. En ese preciso momento, el señor Zahab entró caminando en el jardín. Como era de esperar, en medio de la batalla la Reina le gritó y le ordenó que se fuese, pero el señor Zahab se limitó a sonreír…” “¿Sonrió en medio de una situación tan comprometida?” “…y dijo que le mostraría la más hermosa estatua que jamás se hubiese esculpido en el mundo. Para la sorpresa de todos, la espada del señor Zahab hizo pedazos la luz de la luna. Era algo de una belleza sobrecogedora. Estaba cantando una canción mientras esculpía la luz. Aunque no puedo recordar la letra del todo, el título era ‘El Corazón de un Escultor’. Al oír la canción, la Reina empezó a llorar descontroladamente. Era, sin duda, la estatua más hermosa que jamás había visto. Aunque, si el señor Zahab se hubiese limitado a inscribir su nombre en una placa de madera, para Su Alteza hubiese sido la obra más hermosa del mundo; pero créeme, la visión de aquel joven esculpiendo la luz de la luna era, literalmente, una aparición celestial. Los asesinos se retiraron ante la inconcebible visión ante ellos, y así el señor Zahab cumplió su promesa. Muchos años han pasado desde aquella noche, pero aún atesoro ese recuerdo conmovedor.” En ese momento, un misterioso flashback apareció ante los ojos de Weed.
* * *
Tchack Tchack Un chico tenía un pequeño cuchillo de tallar en las manos. A medida que el cuchillo se deslizaba de arriba abajo, una pieza de madera iba tomando forma. Al parecer, estaba tallando la figura de una muchacha. Una muchacha pequeña y adorable. Gracias a su habilidad, el pedazo de madera recibía una nueva vida. Una chica, completamente sonrojada, le estaba observando. Las manos del chico seguían moviendo el cuchillo de tallar, con gesto serio. La chica le ama, lo ama todo de él. El chico completa la estatua en seguida. Era muy parecida a la chica. “Por ahora solo puedo tallar un trozo de madera. Pero, algún día, te mostraré la estatua más hermosa del mundo.” “Gracias, Zahab, no puedo esperar que llegue ese día.” El chico y la chica, cogidos de la mano, se hicieron una promesa. A medida que la chica crecía, también aumentó su belleza. Hasta el punto de atraer la atención del Rey. Con el paso del tiempo se convirtió en Reina. Pero la chica no era feliz. La Reina tampoco se alegró el día que Zahab volvió a su lado. Zahab portaba una espada, no un cuchillo de tallar. Dando un paseo por el jardín, Su Alteza se dejó llevar por un arrebato de pasión y cogió de un tirón una rosa espinosa. Su palma empezó a sangrar. “¿Por qué has olvidado nuestra promesa? Esa promesa lo era todo para mí…” Su Alteza se lamentaba por la promesa incumplida. Esa tarde, los asesinos asaltaron el palacio. El Reino de Brent, tan hostil como siempre, había enviado unos asesinos. Los Caballeros de Rosenheim cayeron uno tras otro. Ella y Su Majestad temían la muerte inminente e inevitable.
* * *
¡Ding!

Has completado la misión [El pasado del Escultor]
La promesa entre el chico y la chica se llegó a cumplir. La azul luz de la luna se hizo añicos, lo que sirvió para derrotar a los asesinos. El Escultor de la luna, Zahab, con su habilidad de escultura a la altura de cualquier Maestro, le presentó su obra más hermosa a su amiga de la infancia.
Recompensa:
Vuelve al vendedor para reclamarla.
Has subido de nivel.
Has subido de nivel.
Para su sorpresa, acababa de subir dos niveles por una simple misión, y eso no era todo. Otro mensaje apareció ante él. Aún más sorprendente que los anteriores, era una ventana de conversión de clase.

¡Cambio de Clase!
Ahora puede aceptar la clase secreta Escultor de la Luz de la Luna. Si acepta, puede aprender habilidades exclusivas fuera del alcance de las clases iniciales.
¿Desea convertirse en un Escultor de la Luz de la Luna?
Un infinito número de jugadores estaban ocupados buscando clases secretas en Royal Road, pero muy pocos de ellos habían logrado dar con una. Pero la respuesta de Weed fue: “No la quiero.”

¿Está seguro?
Ahora puede aceptar la clase secreta Escultor de la Luz de la Luna.
¿Desea convertirse en un Escultor de la Luz de la Luna?
“No.” Para Weed, estar escondido en una esquina haciendo figuras que nadie quería no merecía ni ser considerado. Tenía que admitir que la de escultor podía ser una clase entretenida, si se entrenaba de la forma apropiada. Pero él necesitaba una clase financieramente lucrativa para sus ganancias personales. Cuando Weed recuperó el sentido, la anciana doncella le estaba observando. “Ha sido una historia maravillosa. Muchas gracias, señora.” “No hay de qué. Ha sido un placer contarte esta historia. Por eso, joven viajero, quiero darte un pequeño recuerdo. ¿Querrías aceptarlo?” ‘¿No sería maleducado rechazar una muestra de buena voluntad?’ Weed no era lo bastante cruel como para rechazar lo que se le ofrecía. Un hombre debe aceptar cualquier regalo que se le haga con gratitud. “Estaré más que encantado de recibirlo, señora.” La anciana doncella sacó algo enterrado al fondo de un cajón. La forma era parecida a la de un antiguo escalpelo. “Este cuchillo de tallar perteneció al señor Zahab. Él se lo dio a Su Alteza y, con el tiempo, acabó en mis manos. Y esta estatuilla de madera fue tallada por él mismo. Por favor, tómalas.” – dijo, mientras le acercaba ambos objetos. “Pienso atesorar vuestro regalo por mucho tiempo.” – respondió Weed. Cogió los dos objetos que se le entregaban. ¡Ding!

Has recibido un Cuchillo de Tallar.

Has recibido el Legado de Zahab.
Weed pensó que serían objetos poco comunes al haber sido dejados atrás por uno de los Maestros Escultores. Hasta la talla de madera parecía tener cierta clase a primera vista. “Por favor, cuida del cuchillo de tallar del señor Zahab con gran cuidado.” “Por supuesto, señora.” – Weed calculó que podía sacar un buen dinero al venderlo. “La estatuilla te mostrará el sitio en que se halla enterrado el cuerpo de Zahab. Deseo que su maestría y arte no queden encerrados con él por siempre jamás…” “También es ese mi deseo, señora.” “Si tan solo pudiese volver a oír la canción de aquel día… Todo el conocimiento del dominio de la escultura está imbuido en ese cuchillo de tallar.” “¿Perdón?” “En el cuchillo de tallar del señor Zahab.” En ese momento Weed aprovechó para mirar el cuchillo con más atención. Tenía una sensación en el estómago de que un destino inevitable se estaba acercando.

Nueva misión: [Cumplir la última voluntad de Zahab]
Zahab no ha muerto todavía. La verdad es que ha partido a un lejano continente a poner a prueba su [Dominio de la Escultura]. En cuanto adquieras el [Dominio de la Escultura] deberías buscar a Zahab para aprender la canción ‘El Corazón de un Escultor’ de su misma boca. Entonces, deberías volver a cantársela a la anciana doncella. Según los rumores, la última vez que alguien vio a Zahab, éste estaba cruzando la Región del Paso Gris.
Nivel de Dificultad: A
Requisitos:
Debes completar la misión antes de que la doncella muera.
No se puede cancelar.
Por aceptar esta misión:
Has aprendido la habilidad [Identificar].
Has aprendido la habilidad [Dominio de la Escultura].
Has aprendido la habilidad [Reparar].
Has aprendido la habilidad de [Artesanía].
Una misión en serie con una dificultad de nivel ‘A’, que le otorgaba cuatro habilidades. Weed no sabía si considerarse afortunado o no. Por un lado, sabía que era realmente complicado adquirir habilidades no relacionadas con tu clase. Esas habilidades, como [Identificar] y [Reparar], que podía aprender sin convertirse en escultor podían resultar útiles en muchas maneras, pero una misión de nivel ‘A’ iba a estar muy por encima de sus posibilidades por bastante tiempo, años seguramente. El nivel medio en ese momento entre los jugadores de Royal Road estaba sobre 100. Los más avanzados andaban por 300 y poco. La dificultad de una misión que requiere un grupo bien equilibrado de jugadores de nivel 300 para completarla se considera de nivel ‘B’. Eso significaba que acababa de obtener una misión que le exigía tener al menos nivel 400 para poder emprenderla, ni qué decir para completarla. Como si eso no fuese ya lo bastante malo. La región del Paso Gris era una de las diez zonas más peligrosas, habitada sólo por los monstruos más salvajes. Era una de las diez zonas prohibidas del continente, donde sólo poner un pie suponía acabar hecho pedazos. ‘¡Maldición! Sólo se pueden tener tres misiones activas al mismo tiempo. Ahora que una de ellas está ocupada por [Cumplir la última voluntad de Zahab], sólo me quedan otros dos espacios para nuevas misiones.’ Pero, al ser una misión en serie, era imposible predecir qué recompensa le esperaba al final. Y esta cadena le acababa de ofrecer una clase secreta en tan solo la segunda misión. Aun habiéndola rechazado, le había concedido cuatro habilidades muy prácticas. No podía imaginarse qué recompensas podría haber en la última misión. Weed no era tan estúpido como para dejar pasar una buena oportunidad. Pero aún no tenía claro cuándo o cómo la iba a poder aprovechar. Se despidió de la anciana doncella y volvió a la tienda de esculturas. “Oh, señor Weed, agradezco tu esfuerzo por traerme resultados tan pronto. Me has demostrado que no erré al contar contigo para esta misión.” – dijo el vendedor. El vendedor le pagó como recompensa por completar la tarea. Weed recibió dos monedas de plata, recuperando la moneda que le había sido virtualmente robada por el bardo. Cuando regresó al Salón de Entrenamiento, recibió otra moneda de plata, junto con algunos elogios del instructor. Así pues, hasta el momento había logrado ganar cinco monedas de plata. También había subido dos niveles, hasta nivel 3. Distribuyó los puntos obtenidos equitativamente entre [Fuerza] y [Agilidad]. ‘¿Por qué no empezar otra misión?’ – se preguntó. Weed luchó contra la tentación y, finalmente, terminó cogiendo la espada de madera de nuevo. Una misión que no se había dado a conocer al público como la que acababa de hacer era algo inusual. Por eso había conseguido unas recompensas tan generosas para su nivel.



7 comentarios:

  1. Gracias por acercarnos esta gran lectura

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  2. Volviendo a leer esta excelente novela y en esta ovación agradeciendo la traducción y el esfuerzo de todos los que trabajaron y siguen trabajando en esta novela gracias!!

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  3. Respuestas
    1. Otro más de los que ven ntr en todas partes, sólo eso faltaba, que apareciera uno de esos en una gran novela como esta.

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  4. Y aquellos cegados por la codicia jamás lograrán la grandeza.

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